Vía crucis estilo Jalisco

Dos decisiones controversiales marcaron definitivamente la agenda pública de Jalisco en la víspera de la conmemoración de la llamada Semana Mayor entre los creyentes de Cristo. La primera tiene que ver con la autorización por parte del Congreso del Estado para que el gobernador pueda contratar dos nuevos créditos que vendrán a sumar 880 millones de pesos adicionales a los pasivos de la entidad (MILENIO JALISCO, 10 de abril). La segunda está relacionada con la noticia acerca del dictamen técnico emitido por la Comisión Nacional del Agua sobre la altura que tendrá la cortina de la presa el Zapotillo y que, para efectos prácticos, implicará la inundación de los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo (MILENIO JALISCO, 11 de abril).

Lo que definitivamente contrasta con el tiempo que muchos creyentes viviremos durante esta semana, tiempo propicio para la personalísima reflexión acerca de las implicaciones morales de las decisiones que solemos tomar a lo largo de nuestra vida,  es la manera en que nuestras autoridades estatales se han empeñado en justificar ambas decisiones. Particularmente lo que llama la atención en la manera de argumentar por parte de algunas de las autoridades estatales responsables de tales decisiones controversiales, es ese empeño por apaciguar su responsabilidad moral, apelando a explicaciones que tienen que ver con las condiciones que nos impone, aparentemente a manera de barreras infranqueables, nuestra madre naturaleza. A la manera de alguna de las villanas favoritas que guste recordar el lector, tal pareciera que la naturaleza está llamada a convertirse en la responsable, sino única sí determinante, del sentido de las decisiones adoptadas por nuestras autoridades.

Así, mientras que un fenómeno natural, como lo fue la tormenta tropical Manuel, aparece como el responsable de que ahora los jaliscienses, por la vía de nuestros representantes, asumamos solidariamente la carga económica que supondrá la reconstrucción de carreteras, caminos rurales y puentes vehiculares dañados, al igual que se hizo en su momento con las afectaciones provocadas por el huracán Jova; en el caso de la decisión sobre la altura de la cortina de la presa El Zapotillo, serán las condiciones orográficas de la zona donde se construye, las que pintan para cargar con la responsabilidad del auténtico vía crucis que seguramente padecerán los habitantes de los poblados que serán inundados.

Razones naturales aparte, desenlaces muy distintos y esperanzadores podríamos lograr como sociedad, si las autoridades asumieran, sin tapujos, la parte de responsabilidad que les corresponde en las decisiones: un pequeño cambio que requiere de mucho valor.

Académico de El Colegio de Jalisco

roberto.arias@coljal.edu.mx