Municipios metropolitanos: ¿autonomía o centralización?

El claroscuro balance sobre el primer año de ejercicio de las actuales administraciones municipales del área metropolitana de Guadalajara, que se ofreció a través de este medio a lo largo de la semana pasada (MILENO JALISCO, 23 al 27 de septiembre), bien visto viene a representar un inmejorable botón de muestra para ilustrar las múltiples circunstancias por las que atraviesa, hoy en día, esa realidad municipal que motivó las más diversas reflexiones entre los académicos, administradores públicos y estudiantes que nos dimos cita en el VIII Congreso Internacional de la Red de Investigadores en Gobiernos Locales Mexicanos que se llevó a cabo en días pasados en el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara.

En efecto, las entrevistas ofrecidas por los presidentes municipales nos dejan ver con toda claridad, no sólo el grave endeudamiento por el que atraviesa particularmente Guadalajara y del que no es ajeno el resto de los municipios metropolitanos, sino además nos revelan una serie de tensiones que suelen presentarse entre unas administraciones públicas municipales que no terminan de encontrar la manera de resolver y atender las tradicionales demandas públicas que se derivan del cumplimiento de sus funciones constitucionalmente reconocidas y unas autoridades municipales que se enfrentan a la imperiosa necesidad de improvisar acciones para intentar paliar los efectos de una agenda pública emergente, fuertemente marcada por la ya inocultable recesión económica y la carencia de empleo, la creciente inseguridad y la consecuente pérdida generalizada de calidad de vida entre la población.

Por supuesto las respuestas más espontáneas frente a este panorama de crisis municipalista, esas que suelen fundarse más en la emoción que en la reflexión, nos llevarían irremediablemente a volver la mirada a las capacidades y recursos que están en manos de los órdenes de gobierno estatal y federal como las alternativas de solución de tal situación de crisis; sin embargo, más les valdría a las actuales autoridades municipales asumir realmente esta crisis como una oportunidad (Ramiro Hernández dixit) y dedicar tiempo efectivo a pensar dos veces acerca de ese falso dilema que se nos ha querido presentar entre autonomía municipal y (re)centralización de atribuciones públicas, para repensar el marco de reglas e instituciones que podrían mediar con eficacia ese amplísimo espacio de relaciones intergubernamentales en el que ya se mueven las autoridades municipales. Veremos qué tanto aprenden la lección: dedicarse a lo urgente no sustituye su responsabilidad pública de lo importante.