Lecciones de la no elección

Ciertamente los sucesos ocurridos el martes pasado en el Congreso dan pie, como dijo Cecilia Díaz, a varias lecturas. Podríamos, por ejemplo, decidir mantenernos al nivel de la especulación con cierto tufo a reproche, como aparentemente lo llegó a expresar Juan Arturo Covarrubias, exigiéndoles a los diputados algo así como las peras que nunca dará el Olmo. O bien, podríamos trascender lo inevitable en toda decisión de naturaleza política, como lo son los ineludibles intereses de fracciones parlamentarias y partidos políticos que suelen entrar en juego en este tipo de decisiones, y tratar de sacar algún provecho de la experiencia vivida, como me parece que lo ha planteado muy bien Augusto Chacón, y esforzarnos por asimilar colectivamente esa lección que nos permita superar el fracaso momentáneo que ha supuesto la no elección definitiva y el nombramiento provisional, a través de una encargada de despacho,  que estará al frente de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco a partir del primero de enero del ya próximo año 2017 (MILENIO JALISCO, 14 de diciembre).

El lamentable desenlace en que terminó el proceso de elección de un nuevo titular de la Auditoria Superior del Estado de Jalisco vino a confirmar lo que ya era un secreto a voces en los corrillos del poder público, y que anunciaba el diferimiento de la decisión a la entrada en vigor de lo que aspira a convertirse en el Sistema Estatal Anticorrupción, por lo que más que rasgarnos las vestiduras exigiendo que la nueva convocatoria salga lo antes posible, como lo han señalado algunas voces, me parece más redituable asumir, como lo ha sugerido el rector de la Universidad de Guadalajara, la oportunidad abierta “para iniciar un proceso de legislación para reformas en fiscalización y sistema anticorrupción” (MILENIO JALISCO, 15 de diciembre).

Más allá del indispensable cambio que supondrá dejar a un lado la óptica centrada en la búsqueda de una persona para el cargo de auditor, y pasar a entender el proceso de auditoria como un mecanismo limitado e integrado a un sistema anticorrupción (léase a David Arellano Gault, 2012); quizás la principal lección de la no elección del auditor tiene que ver con evitar la trampa del consenso político como último criterio para la selección. Una alternativa podría ser invertir los tiempos del procedimiento vigente, para comenzar por dejar que sean las preferencias parlamentarias las que se manifiesten a favor de determinados aspirantes con la finalidad de asegurar el respaldo político de parte del Congreso, y se deje para después el tamiz de los procedimientos de oposición para determinar el nivel de aptitud e idoneidad técnica de los candidatos.

roberto.arias@coljal.edu.mx