Lecciones de "Patricia": dialogar para prevenir riesgos

Desde Puerto Vallarta me llegaron un par de notas difundidas a través de un medio de comunicación virtual que me hicieron reflexionar sobre el enorme abismo de incomprensión que se abre entre quienes por diversos motivos, sea por la responsabilidad pública que ocupan o la formación educativa adquirida, en principio se esperaría un comportamiento mesurado y responsable frente a la eventualidad de los desastres naturales o riesgos sociales.

La primera nota refiere a una declaración del presidente municipal de Puerto Vallarta, Arturo Dávalos Peña, en el que señala que “existe un Atlas de Riesgo que la administración pasada pagó, se entregó, pero se regresó, porque hablaba de nevadas, hablaba de algunas cosas que nosotros sentimos incongruentes, por eso se regresó para su revisión” (aznoticias.com). La segunda nota se conformó a partir de la respuesta ofrecida por la Universidad de Guadalajara, en su calidad de institución responsable de la elaboración técnica del cuestionado Mapa de Riesgo, en la que se aclaran puntualmente las dudas en torno a la calidad del referido instrumento normativo de la prevención de riesgos.

Lo que llama la atención de esta segunda nota no es la entrevista concedida por Carlos Suárez Plascencia, Jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, quien a nombre de la Universidad aclara que el Atlas de Riesgos es un instrumento inacabado y precisa que su elaboración se ha sujetado a un protocolo institucional bajo la supervisión de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), en virtud de haber sido pagado con recursos federales (aznoticias.com). Más bien fue el cambio de tono de la respuesta universitaria, ocurrido a través de un comunicado posterior, mostrando una franca descalificación personal al señalar que “a pesar de que el presidente municipal de Puerto Vallarta […] ostenta el título académico de Ingeniero Agrónomo […] denota un profundo desconocimiento sobre los procesos que se realizan en materia técnica” (aznoticias.com).

Este episodio nos revela la falta de prudencia humana que tanto dificulta el diálogo y el entendimiento recíprocos, pero sobretodo advierte de la facilidad con la que los técnicos suelen olvidarse de los fines, como lo es la muy humana necesidad de prevenir los riesgos, para sobredimensionar sus logros sin reparar que todo medio, como hechura humana, siempre es limitado.

En materia de prevención de riesgos como en cualquier otro ámbito de interés común, resulta imprescindible reconocer que necesitamos de la colaboración de todos para alcanzar nuestros propósitos.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx