Incuestionable Tesis de Augusto Chacón

Si deciden ponerse las pilas los actuales diputados locales para ponerle punto final a esa lamentable historia de opacidades y complicidades que marcaron el desempeño de Alonso Godoy Pelayo al frente de la Auditoria Superior del Estado de Jalisco, el día de hoy no únicamente deberían votar por su sucesor de entre los cuatro probables elegibles (MILENIO JALISCO, 9 de diciembre), sino además, deberán otorgarle el debido respaldo político que merece el nuevo responsable de ese órgano técnico dependiente del Poder Legislativo.

Ha leído bien estimado lector, en efecto, son cuatro y no cinco las personas que finalmente pueden ser elegidas toda vez que, si bien la revisión del examen de oposición solicitada por José Luis Castellanos González sí prosperó y lo sitúa entre las personas que pueden ser elegidas, mucho me temo que en el caso de mi estimado amigo Hugo Alberto Michel Uribe, a pesar de haber aprobado el examen y, a decir del diputado Hugo René Ruiz Esparza, presidente de la Comisión de Vigilancia, “cuenta con las posibilidades legales para participar en el proceso a pesar de ser funcionario”, toda vez que los únicos funcionarios que no pueden participar en la elección son los titulares de las secretarías (MILENIO JALISCO, 8 de diciembre); su problema se sitúa en el plano de la “moral interna en la que el Derecho no interfiere y es difícil de regular porque los motivos interiores o la interioridad del acto tiene que ver con la conciencia de lo que es bueno y es correcto […] La ética hace surgir en la conciencia del individuo el contraste entre la conducta individual y la moral pública y el Derecho se coloca a su lado, tutelando la moral pública” (Cfr. Carlos A. Sepúlveda Valle, MILENIO JALISCO, 8 de diciembre).

Por esta razón y más allá de las incuestionables competencias y el desempeño profesional que haya mostrado el extesorero municipal de Guadalajara y ahora subsecretario de Finanzas del gobierno del Estado, resulta por demás evidente que por haber ocupado dichos cargos, lo imposibilita éticamente para ocupar el cargo de Auditor Superior del Estado de Jalisco; toda vez que, con su eventual nombramiento, los diputados estarían configurando un marco de decisión sesgado que trasciende a las siempre cambiantes situaciones que se puedan presentar en el futuro inmediato, y esto es precisamente lo que intentan evitar las regulaciones de conflictos de interés (David Arellano Gault, 2012). Aunque por ahora, la vía de solución jurídica plausible sea de naturaleza ética, precisamente al recaer en la personalísima decisión de Hugo Alberto Michel Uribe, para retirar voluntariamente su postulación al cargo de Auditor Superior.

roberto.arias@coljal.edu.mx