Hábitat III: del discurso a la práctica

Tanto por las primeras reacciones que se han suscitado entre especialistas y autoridades locales en torno a la declaración de Quito que resultó de la realización de la Cumbre Hábitat III de Naciones Unidas (MILENIO JALISCO, 24, 25 y 28 de octubre), como por la vía de la conferencia magistral impartida en El Colegio de Jalisco por el Dr. Rodrigo Carmona, sobre las nuevas formas de gobernación en las ciudades argentinas, es posible constatar que no hubo mayor sorpresa tanto en relación con la agenda de prioridades para el desarrollo futuro de las ciudades en el mundo, como en los desafíos que habrán de enfrentarse para la consecución de dicha agenda.

Al igual que muchas ciudades latinoamericanas, en el caso particular del Área Metropolitana de Guadalajara resulta por demás evidente que su mayor desafío pasa por substanciar socialmente los procesos de toma de decisiones públicas, cuyos primeros resultados ya han dado paso a los primeros instrumentos de planeación a escala metropolitana, con la finalidad de trascender esa inercia perversa que ha marcado durante los últimos años su desarrollo urbano, fundamentalmente orientada a partir de los intereses del mercado inmobiliario y la más que patente debilidad institucional de los gobiernos locales para encausarlos satisfactoriamente, para pasar hacia una acción colectiva robusta y vigorosa por parte de los diversos colectivos sociales con presencia en la metrópoli que contribuya hacer valer su derecho a la ciudad.

Tanto por el sentido de urgencia que tiene el tema de la inclusión social para la nueva agenda urbana derivada de Hábitat III (Héctor Castañon **dixit), como por la indispensable vía de la corresponsabilidad compartida entre las autoridades y los actores de la ciudad  para darle viabilidad en el futuro inmediato a la gestión pública de nuestra metrópoli (Alfredo Hidalgo dixit), no puedo estar más de acuerdo con lo expresado por mi también amigo y colega Jorge Fernández Acosta en el sentido de que “cuando el ciudadano despierta y actúa podemos pensar en la posibilidad que de él emanen las condiciones legales que permitan crear comunidad y hacer política” (MILENIO JALISCO, 25 de octubre).

En tanto ese empoderamiento social ocurre y a la luz de la experiencia de las ciudades argentinas, por el lado de las instituciones también se vislumbran escenarios que pasan por poner al día a nuestro federalismo como institución, a fin de abrirnos a otras alternativas de desarrollo urbano en el país, a partir de una mayor autonomía regional que favorezca la diversidad en las formas de gobernar de nuestras ciudades, acordes con su patente diversidad geográfica, social y económica.

roberto.arias@coljal.edu.mx