Ciudadanía y metrópoli

En días pasados se dio a conocer el estudio sobre la caracterización del ciudadano metropolitano del Área Metropolitana de Guadalajara, un estudio realizado por encargo de la agencia ONU-Hábitat para el Consejo Ciudadano Metropolitano.

Sobre este particular estudio podemos decir que ilustra el tamaño del desafío que se tiene por delante, como sociedad, a partir de tres ideas claves que retratan nuestra realidad metropolitana. La primera es casi una obviedad: no existe una visión unificada, la segunda tiene que ver con una verdad: existen áreas que importan más que otras, y la tercera es resultado de las anteriores: los ciudadanos se identifican por la insatisfacción de necesidades y la violación sistemática de sus derechos.

La agenda de recomendaciones para el Consejo Ciudadano Metropolitano también nos revela el tamaño de las omisiones y asignaturas pendientes en el proceso de consolidación del novel andamiaje institucional de la política de coordinación metropolitana en Guadalajara.

Entre los puntos recomendados destaco los siguientes: facilitar la creación periódica de espacios de encuentro para reflexionar y dialogar sobre la ciudad y su dimensión metropolitana. Otra recomendación es la creación de un observatorio con múltiples actores, sectores y disciplinas académicas para el monitoreo y evaluación transparente del desarrollo metropolitano. La tercera es de naturaleza educativa: propiciar el conocimiento sistémico sobre el fenómeno metropolitano ofreciendo de forma clara y didáctica información a la comunidad en general sobre sus retos y oportunidades. Otra recomendación es alentar la generación de conocimiento científico para la toma de decisiones en temas metropolitanos relacionados con la mitigación y adaptación frente al cambio climático, como la gestión del agua, el desempeño energético, la conservación de los bosques y la producción de alimentos. No podría faltar el fortalecimiento de la estructura de gobernanza a través del impulso de proyectos de manera participativa desde su planeación, diseño, conceptualización y monitoreo. Una recomendación obligada es la democratización del nombramiento de los integrantes del Consejo Ciudadano Metropolitano a fin de que su selección no pase por el tamiz de las autoridades municipales. Pero la que definitivamente urge en virtud de la más reciente presentación de los primeros instrumentos de planeación metropolitana, es la recomendación de democratizar los trabajos de planeación y ordenación metropolitana, abriendo espacios de participación a distintos sectores y grupos sociales, así como transparentando los criterios técnicos, sociales y políticos con los que se toman las decisiones.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx