Cambio de estrategia frente al comercio ambulante

Luego de recomponer la postura asumida por su jefe de policía en torno a la “prudente” manera de proceder de los cuerpos policiacos durante un operativo sorpresa que terminó en lamentables actos vandálicos (MILENIO JALISCO, 6 de noviembre), el presidente municipal de Guadalajara, Ramiro Hernández García, vino a descubrir algo así como el hilo negro respecto a los operativos en contra de la piratería al señalar que “son una acción espectacular, pero no resuelven los problemas de manera definitiva si no hay una acción permanente” (MILENIO JALISCO, 8 de noviembre).

Lo que podríamos entender como una reedición de sus promesas respecto a poner en orden al comercio ambulante, el presidente municipal de Guadalajara lanzó la clara instrucción para realizar acciones y vigilar de manera permanente, particularmente en una zona prioritaria conformada por nueve manzanas del primer cuadro de la ciudad.

Por las declaraciones de las autoridades municipales, es evidente el cambio de estrategia que viene a sustituir el empleo de la fuerza policiaca para privilegiar las herramientas de la política: el diálogo y el acuerdo. Todo parece indicar que los comerciantes ambulantes retornarán bajo la consigna de cumplir con el mantenimiento de una buena imagen de la ciudad.

Específicamente para la zona del mercado de San Juan de Dios, esta consigna supondrá una disminución en el número de comerciantes que se venían instalando hasta en un cincuenta por ciento, en espacios destinados que no podrán exceder el metro y medio por un metro, lo cual supone no obstruir escaleras o los pasos peatonales y, quizás los más importante, en estos espacios no se podrán vender productos de origen ilegal o que compitan con los que son comercializados por los locatarios del mercado.

Hay algunos aspectos de la estrategia adoptada que no están del todo claro. Por un lado, está la cuestión legal sobre la autorización toda vez que, como lo expresó el secretario general, formalmente no se otorgarán permisos. Por otro lado, está la cuestión más preocupante acerca de la falta de coordinación intergubernamental: sabemos por el secretario general del ayuntamiento, Jesús Lomelí Rosas, que las autoridades municipales tienen clara la finalidad a alcanzar, al señalar que “no habrá tolerancia a la ilegalidad ni al desorden y no habrá tolerancia a la anarquía. El propósito es ordenar” (MILENIO JALISCO, 9 de noviembre). Lo que no sabemos todavía es lo que piensan las autoridades del estado y la federación. Valdría la pena aclararles a las autoridades municipales que un asunto es tener claridad en el fin que se quiere alcanzar y otro muy distinto es saber cómo lograrlo.

 

roberto.arias.@coljal.edu.mx