Alimentación y abasto: 25 años de buenas intenciones

En mayo 1989, la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto publicó el Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994, que contempló a la política alimentaria como parte del Acuerdo Nacional para el Mejoramiento Productivo del Nivel de Vida con el “objeto de asegurar el abasto de alimentos a la población en condiciones adecuadas de calidad y precio, sobre todo a los grupos de más bajos ingresos” (PND, 1989:107).

Desde entonces la suficiencia alimentaria fue reconocida como una prioridad fundamental frente al deterioro que presentaba la balanza comercial agropecuaria y supuso, entre otras acciones, fortalecer “la pesca como una de las mejores opciones para contribuir a la suficiencia alimentaria y elevar la calidad de la dieta” (1989:107). Veinticinco años después, venimos a enterarnos que la acuicultura como actividad económica que superó por primera vez en 2011 a la producción de carne de res a nivel mundial, no tiene a México como uno de sus principales competidores y actualmente no se contemplan acciones claras para detonarla en el marco de la llamada Cruzada Nacional Contra el Hambre, la iniciativa presidencial más difundida actualmente (MILENIO JALISCO, 20 de mayo).

En 1989 se reconocía también, el dilema motivado por la presencia, por un lado, de establecimientos modernos, relativamente eficientes e integrados, como los canales de comercialización que pudieran contar con mayores oportunidades para abatir costos de intermediación y, por otro lado, la presencia del mercado tradicional, como una actividad económica que funcionaba de manera dispersa, ineficiente y con escalas de operación reducidas de la que, sin embargo, dependían un gran número de familias de bajos ingresos (1989: 107-108). Veinticinco años después, en la plancha de concreto que hoy se aprecia en la zona cero del extinto Mercado Municipal Corona, bien podría agregarse entre las opciones que se vienen debatiendo para la reconstrucción de ese espacio urbanístico ubicado en el corazón mismo de Guadalajara (MILENIO JALISCO, 22 de mayo), el levantamiento de un monumento a la memoria de aquella fallida política de alimentación y abasto que definió como prioritario el “apoyar la reducción de costos en la comercialización a escala reducida” (1989:108).

Ciertamente a lo largo de este tiempo, atestiguamos el cambio de cuatro administraciones federales, cinco gobiernos estatales y nueve renovaciones de ayuntamiento, algunos de ellos con alternancia política, así como otras tantas transformaciones económicas y sociales que influyeron sobre las prioridades de la agenda pública; sin embargo, jamás será tarde cuando de rectificar el camino se trata.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx