Agenda metropolitana: verde y ¿transparente?

Si bien es cierto que la definición de prioridades dada a conocer la semana pasada sobre el destino que tendrán los recursos presupuestales del Fondo para el Desarrollo Metropolitano, constituye una muy acertada decisión política en tanto que ofrece certeza sobre el rumbo que tendrá la agenda metropolitana en los próximos tres años; no habrá que olvidar que la definición de la agenda apenas constituye el primer paso de una de las políticas públicas más complejas y desafiantes para los gobiernos locales como lo es la metropolitana. El acuerdo político alcanzado constituye en sí mismo un cambio significativo no sólo por el aprendizaje político que, a decir del presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, supuso aprender “una lección de lo que no era un Fondo Metropolitano, sino una bolsa de recursos que cada quien peleaba en la lógica del interés de su municipio… esto generó que no hubiera un planteamiento con visión de ciudad” (**El Informador, 30 de abril); sino además, por el viraje en la proporción del gasto destinado al transporte público y el espacio público en detrimento de las obras públicas que incentivaban mayormente el uso intensivo del automóvil. Más allá de las fortalezas del acuerdo político alcanzado, una primerísima lectura de los diversos posicionamientos y reacciones en torno a la noticia, es posible deducir la apuesta estratégica de nuestras autoridades locales para que la población goce de las bondades de una movilidad reestructurada a partir de la puesta en operación de la línea tres del sistema de tren eléctrico urbano antes de que los tiempos de la política los alcancen y los ciudadanos acudamos a emitir nuestro sufragio en el 2018. Visto así, habrá que cuidar que esa misma lógica contra-reloj que alimenta y ha favorecido el acuerdo político que hoy celebramos, no se vuelva en contra del interés público al momento de ejecutar los 36 proyectos anunciados y su gestión se vuelva algo muy parecido a un secreto de Estado para los habitantes de la ciudad. En este sentido no estaría de más que, a las exigencias que han sido manifestadas para socializar cada uno de los proyectos aprobados por las autoridades, se sumara otra petición a favor de transparentar no sólo los procesos de asignación y realización de las obras de infraestructura; sino además, todas y cada una de las acciones gubernamentales que tendrán que ser desplegadas a fin de alcanzar los propósitos anunciados en favor lo mismo del peatón y la movilidad no motorizada, que del transporte y el espacio públicos así como del significativo mejoramiento de la calidad del aire que respiramos los habitantes de la ciudad. 

roberto.arias@coljal.edu.mx