Artículo mortis

Los recortes

Siempre será mejor un plan de austeridad antes que defender al peso como un perro después; por parte del primero, Videgaray ya anunció una reducción al gasto público federal de 0.7 por ciento del PIB, equivalente más o menos a 125 mil millones de pesos. Hay prioridades, eso sí: se eliminarán los apoyos a la tercera edad pero, en modo alguno, los pagos al gasto y nómina de los maestros, mismos que, sobre todo en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, siguen oponiéndose a los censos y con irregularidades en las nóminas por el equivalente a poco más de 50 mil millones de pesos anuales.

El problema es que estos recortes no abordan las causas de nuestro eterno ya merito económico que, en esta ocasión, quizá se deba en parte a la caída de los precios del crudo y demás —siempre nadie quiso venir a robarnos nuestro petróleo— pero que, en general, responde al estatismo nacionalista de la vieja dictadura que, como con tantas otras de sus herencias, no termina de transitar al estado de bienestar universal ideal de las democracias maduras y modernas, sino que se queda de mero puntal de uno u otro proyecto personal de poder: en un mundo cada vez más abierto, rápido y disperso, nuestras finanzas nacionales son todavía elefánticas y mayoritariamente dependientes del gobierno; es decir, no obedecen a resultados o competencias ni a estándares de calidad, sino a las vicisitudes políticas —con sus extorsiones, censuras, componendas, ineptitudes, corruptelas y lealtades— de los gobernantes locales, estatales o federales.

Esto no es en modo alguno irrelevante para la construcción de un proyecto de nación: ¿cómo ejercerá libre y abiertamente la crítica cívica el dueño de, digamos, una pequeña imprenta, si la mayor parte de sus ingresos viene de maquilar volantes para publicidad municipal? Y, a lo macro, ¿cómo rendirán cuentas a los ciudadanos de México los responsables de Oceanografía, la Línea 12, los perros de Romero Deschamps, la 22 o Gas Express Nieto si su desempeño está ligado únicamente a los intereses del cacique en turno? En resumen, para salir del hoyo quitémosle presupuesto a cultura, salud y educación, pero, ¿qué tiene de malo la casa blanca?

http://twitter.com/robertayque