Artículo mortis

Un peligro para EUA

Una respuesta institucional del gobierno mexicano, aunque pueda parecer urgente, sería prematura: Trump aún no es candidato a nada, con todo y su liderazgo en las encuestas. Por eso, aunque se aplaude que la canciller lo haya descrito como ignorante y racista, y que el secretario haya enfatizado que México no pagará ningún muro, cualquier retoba oficial le daría al aprendiz de fascista unos vuelos que no se merece.

Lo inexplicable es el silencio que han guardado los líderes de opinión, mexicanos, sí, pero sobre todo estadunidenses, ante el fenómeno Trump. Porque el susodicho sería un absoluto desastre para el mundo de llegar a la presidencia: es un bravucón que exagera su fortuna, que mayoritariamente heredó, y sus éxitos, que en realidad han sido magros, por lo que poco se le respeta entre los verdaderos círculos de poder en Nueva York; la mayoría de sus afirmaciones son fantochadas, como las alusivas a la migración mexicana —que en realidad ha decrecido en los últimos años y cuyo efecto general es benéfico para la economía gringa—, las que apuntan a que las vacunas causan autismo o las pruebas que dice tener, pero que se niega a presentar, sobre el nacimiento extraterritorial de Obama; abriga simpatías no del todo encubiertas por grupos neonazis, y se ha mostrado autoritario y prepotente con minorías, críticos y periodistas; descalifica por feas, o por estar en sus días, a las mujeres que han osado cuestionarlo, y rezuma vulgaridad, como cuando se detiene en pleno debate a anunciar el buen tamaño de su pene.

Hasta hoy, en Estados Unidos lo han desafiado encubiertamente los líderes republicanos y Fox News y, abiertamente, Jorge Ramos. La comunidad de cómicos le ha dado unos llegues antológicos, el vicepresidente Biden pidió disculpas por él en su última visita a México y el ex candidato presidencial Mitt Romney lo llamó fraude y farsante. En México solo Jorge Castañeda ha dicho esta boca es mía con su proyecto proudtobemexican.com, que ojalá alcanzara mayor resonancia.

Al estilo de El Bronco o López Obrador en México, o Chávez en Venezuela, Trump en Estados Unidos tiene arrastre porque, en el contexto de una desigualdad creciente y un deterioro severo en la credibilidad de las instituciones, encauza el descontento legitimando los peores rasgos de sus conciudadanos más radicales —la xenofobia, el maniqueísmo, el racismo, el patrioterismo nacionalista, la ignorancia oscurantista y el militarismo—, mientras los demás, más lúcidos, permanecen callados. Es hora de que, a ambos lados de la frontera, dejemos del lado la corrección política y alcemos otras voces. Antes de que nos cargue, literalmente, el payaso.

Twitter: @robertayque