Artículo mortis

Federico tiene un arma

El chico se acababa de cambiar de colegio unos meses atrás y no era aplicado, pero tampoco agresivo ni problemático. Era la primera clase de la mañana y la maestra acababa de repartir un examen de química. Desde su escritorio sacó de su mochila una pistola calibre .22 y disparó de lleno contra un compañero y, después, contra la tutora. Siguió regando balas a diestra y siniestra. Se intentó suicidar pero se le acabaron las municiones: recargó parsimoniosamente, ordenó salir del salón y, antes de que nadie pudiera obedecerle, se disparó a la cabeza. Murió dejando a la maestra y a dos compañeros muy graves.

En Monterrey se inauguraron los narcobloqueos. Fue allí donde un par de muertos frescos fueron colgados sobre avenidas de alta circulación y quemados como teas, donde un casino fue incendiado con más de medio centenar de almas dentro y donde se acaba de revelar la existencia de una narcofosa con cerca de 70 cadáveres a media hora de Monterrey. Pero todos esos horrores podían atribuírsele al narco o a la corrupción e incompetencia de la clase política: al enemigo que llegó de fuera a arruinar ese paraíso al pie del Cerro de la Silla.

Bastó un estudiante de secundaria de clase media alta, inscrito en una escuela privada, para derrumbar a balazos el mito del sueño regio: ese que tiene a los líderes regiomontanos viviendo de glorias pasadas, encerrados en un provincialismo xenófobo tan arrogante como arcaico y anestesiados ante un mundo que los rebasa y que no entienden que no entienden.

Más pronto que tarde se irguieron dedos culpando a los sospechosos comunes: los medios y el internet, la pérdida de valores y, según el gobernador de Nuevo León, las madres débiles o desobligadas. ¿La solución de El Bronco? Destinar 40 millones de pesos a construir cuatro preparatorias militarizadas, “Para que, si ustedes tienen un hijo que no les hace caso, nos lo manden ahí, y ahí lo arreglamos”. Nomás le faltó decir que en 15 minutos. Habrá muchos que le aplaudan, pero poco va a cambiar si, tras un par de días de cadenitas de oración, Monterrey sigue pensando que lo que hace falta para enmendar su futuro son los modelos del pasado que lo llevaron derechito a su presente.

Twitter: @robertayque