Artículo mortis

¿El futuro de Oaxaca?

En México se acostumbra el lenguaje oblicuo. Para evitar la confrontación, y una claridad que acotaría la necesaria flexibilidad para eludir responsabilidades en futuras maniobras, hablamos de un asunto cuando realmente queremos abordar otro: como cuando nos referimos a la lucha facciosa entre miembros del parque jurásico mexicano en términos de la tragedia educativa del sureste o de la gloriosa lucha sindical.

La CNTE nació a fines de los 70 como grupo disidente, de filiación izquierdista, de la SNTE; la sección 22, que entonces decía luchar contra el corporativismo y la corrupción del sindicato oficial. Pero en aquellos años todos los caminos conducían a Los Pinos, y Salinas de Gortari la usó como ariete principal en la destitución de Jongitud Barrios, terminando por dejarla con un palmo de narices al nombrar como líder del SNTE a Elba Esther Gordillo.

En 1992, Heladio Ramírez le entregó a la CNTE la rectoría de la educación estatal, oséase, el Ieepo, en un intento por darle coba al rijoso sindicato, descentralizando de hecho la educación del Estado: O témpora, o mores.

En las áreas dominados por la coordinadora año con año se registran los índices más bajos de aprovechamiento escolar. Ocho de cada 10 mandos en el Ieepo pertenecen a la CNTE, así como la mitad de su infladísimo padrón de 4 mil empleados. Las plazas se venden sin restricción o estándar básico alguno; no hay evaluación al desempeño; los sueldos mayores son para los líderes sindicales, que usufructúan dos y tres plazas sin pisar las aulas; se requiere que los maestros asistan en un mínimo de 80 por ciento a marchas y plantones para mantener plazas o lograr ascensos, y se condiciona a los padres de las familias más pobres la constancia de asistencia requerida para recibir apoyos oficiales a que vayan a las marchas convocadas por el sindicato. Ricemos el rizo: gracias a las actividades políticas de la CNTE, hace más de 20 años que no se completa en Oaxaca un ciclo escolar.

Al quitarle el presupuesto y la discrecionalidad a cargo del Ieepo, se termina efectivamente la rectoría del sindicato sobre la educación pública. Enhorabuena. Pero, ¿obedece el gesto a la súbita necesidad de atender a la históricamente abandonada niñez oaxaqueña? No, por supuesto: obedece a que la CNTE se convirtió para el gobierno federal en un dolor de cabeza, al dejar de ser un instrumento de presión política y de compra o coacción del voto a su favor, independizándose en el negocio del chantaje, el vandalismo, la violencia y la extorsión, sin duda con la ayuda, por acción u omisión, del gobernador más débil en la historia reciente de Oaxaca.

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