Artículo mortis

Qué hubiéramos hecho

¿Cómo se responde a eso? ¿Ay, muchas cosas, wuuu?

Para empezar, no hubiéramos trivializado el oficio de presidente de la República con preguntitas tetas. Porque la clase política está allí justo para, en nuestra representación, resolver los grandes asuntos públicos en beneficio de la Nación, mientras que el resto de nosotros va al súper, vende Avon, cría niños, saca copias o se rasca los tanates frente al televisor; todo, menos ocuparse del manejo de la macroeconomía o de la geopolítica internacional.

Otra que no hubiéramos hecho: hay un sitio especial en el infierno reservado para los publirrelacionistas que pretender hacernos creer que a nuestras autoridades les importa un pistache nuestro sentir con un artificio retórico más falso que un billete de 3 pesos. Peor aún es tragarse la mala argucia y rebuznarla en cadena nacional.

Hubiéramos atacado la corrupción con todo y, ya si no, de perdido nos hubiéramos ahorrado la ofensiva pantomima de nombrar fiscal a un obvio patiño.

No hubiéramos invitado a Trump. De hacerlo, no lo hubiéramos tratado como a un estadista, regalándole unos reflectores mundiales que predeciblemente usó para escupirnos. Ya habiéndola regado colosalmente, no hubiéramos puesto al artífice de la ignominiosa maniobra de encargado de nuestra política exterior: no estaba calificado para manejarla antes, tampoco lo está ahora.

No hubiéramos tomado decisiones de gobierno con intenciones electorales: el subsidio a la gasolina, como la mayoría de los subsidios revolucionarios, es una medida onerosa y populista que sirve para lubricar votos. No se elimina ahora solo porque nuestras finanzas están al borde de una nueva y muy gustada crisis tricolor sexenal; se elimina con la intención de que, llegada la temporada electoral, ya hayan pasado las peores protestas. Buena suerte con eso.

¿Qué hubiéramos hecho? El problema es que ya lo hicimos: prohijamos, encumbramos y nos enredamos con una clase política diseñada para cobijar intereses clientelares y no patrios. La pregunta ahora es qué vamos a hacer con ellos; con todos ellos.

Twitter: @robertayque