Artículo mortis

La espía que me meó

Un reporte fue encargado durante la precandidatura por oponentes republicanos —sin especificar— y, después, por el Partido Demócrata, con la intención de escarbar todo el lodo posible alrededor de Donald Trump. El ejecutor fue Christopher Steele, un espía británico retirado con amplias conexiones en Rusia.

Luego de entregar el dossier, Steele decidió seguir el tema por su cuenta. El resultado final lo hizo llegar, el pasado septiembre, al MI 6 y al FBI. Cuando el FBI decidió ignorar ese material para dedicar sus esfuerzos a ventilar correos electrónicos inocuos, Steele lo filtró a la prensa: de nada sirvió. Ante la imposibilidad de confirmar los datos, nadie lo publicó —una de esas extrañas costumbres que tiene la prensa gringa— hasta que, la semana pasada, finalmente lo ventiló un portal de chismes de famosos.

¿Qué dice el reporte? Entre otras cosas, que el abogado de Trump, Michael Cohen, se reunió en Praga el pasado otoño con altos funcionarios rusos. Pero Cohen no parece haber viajado nunca a Praga. El resto del material no puede ser comprobado ni desmentido: que Paul Manafort, ex coordinador de campaña de Trump, avaló la irrupción rusa a las computadoras demócratas y la entrega de los documentos resultantes a WikiLeaks a cambio del futuro silencio alrededor de la ocupación ucraniana. Lo cierto es que Manafort renunció a la campaña en agosto pasado, luego de revelarse que aceptó más de 12 millones de dólares de partidos políticos pro rusos en Ucrania. Y, poco después, Trump deslizó que aceptaría la anexión de Crimea por parte de Moscú.

Pero esto, aunque sin duda es lo más importante, no es lo que ha hecho mayor mella: Steele también reporta que Trump rentó, en 2013, después de que los Obama pernoctaran en la suite presidencial del Ritz Carlton de San Petersburgo, ese mismo cuarto con el fin de que unas prostitutas orinaran en la cama donde había dormido la pareja presidencial. La escena habría sido grabada por cámaras ocultas para futuro beneficio del gobierno ruso, bien conocido por acumular material comprometedor para usarlo, cuando ve la necesidad, como moneda de cambio político.

Twitter: @robertayque