Artículo mortis

Zorros cuidando el gallinero

El nombramiento de Arturo Escobar como subsecretario de Prevención del Delito y Participación Ciudadana de la Segob debe indignarnos a todos, sin sorprender a nadie. Escobar es célebre por haber sido detenido, en el fragor de las pasadas campañas estatales, en el aeropuerto de Chiapas con un maletín cargado, cargado con poco más de un millón de pesos en efectivo; sufro nomás de pensar en los mapaches que se han de haber quedado ese día sin cenar.

El cinismo de ese nombramiento llega a lomo del de Virgilio Andrade, quien fuera designado fiscal investigador del posible conflicto de interés del Presidente en el asunto de la casa blanca... por el mismo Presidente. El funcionario, que recibió el cargo con un fraternal abrazo del jefazo, se tardó seis meses, no precisamente en hacer la investigación, sino en armar una exoneración lo suficientemente deglutible para su presentación en sociedad. Otro ejemplo similar es el del director general de Seguridad Pública del Edomex, Rogelio Cortés, quien fuera videograbado en 2011 al enterarse de que sus mandos usaban reglamentos de tránsito, digamos, apócrifos, para aplicar multas tan inexistentes como enormes, y en vez de despedirlos les pidió que se midieran: "Los elementos traen su reglamento personal.... a mí no me espanta. No me espanta que agarren un peso o dos pesos: es su problema". Cortés no solo continuó en el cargo, sino que fue nombrado Vocal de la Comisión de Honor y Justicia de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana. Y no pasó nada.

Donde sí pasan cosas es en el cuadrilátero de las anticipadas campañas presidenciales: vaya revirón el que le recetó Jaime Rodríguez a López Obrador cuando éste lo acusó de ostentarse como candidato independiente solo gracias al apoyo de las mafias en el poder que buscan frenar su candidatura legítima y, una vez más, robarle la Presidencia. Sin tardanza, El Bronco le contestó que "la Presidencia no es de él. Nadie se la ha robado, él no ha sido capaz de ganarla", y le lanzó una pregunta más que pertinente: que AMLO diga de qué vive y quién le patrocina la campaña. Y es que, al norte de Zacatecas, envolverse en ese impostado manto de redentor de izquierda en modo alguno despierta la reverencia ciega otorgada al Peje por los capitalinos; más o menos de la misma manera como usar sombrero, afirmar orgullosamente que no se lee y llamarle al pueblo "raza" no es precisamente visto como encantador fuera del eje de la carne asada.

Pero esos dos personajes de carpa son nuestros punteros en la incipiente carrera presidencial, tanto como Escobar es nuestro subsecretario de Prevención del Delito. Y aléguenles.

Twitter: @robertayque