Artículo mortis

Veracruz, que se vaya el diablo y venga Jesús

El chismógrafo dice que Javier Duarte ha huido de Veracruz; según esto, vía Puebla y probablemente hasta el infinito y más allá. El político desgraciado ha puesto pies en polvorosa ante la incertidumbre de su futuro a manos de su otrora compañero ex militante tricolor, Miguel Ángel Yunes, quien está a punto de asumir una gubernatura a la cual su antecesor abdicó por presión del equipo de su otrora benefactor, Enrique Peña Nieto. Ah, qué tiempos aquellos cuando, al inicio del sexenio, el Presidente nombraba a Duarte, junto a Roberto Borge y otros próceres similares, como un prometedor miembro del nuevo PRI; si se tardó en removerlo, a costa de precipitar la pérdida de la gubernatura, quizá fue por los 25 millones de favores que le debe, a pesar de que se los confiscaron, en dos maletas y en efectivo, al aterrizar con ellos en Toluca el tesorero de Duarte a inicio del año electoral de 2012. Falta ver cuántas maletas sí llegaron con bien a su destino, pero ese es otro asunto.

La realidad es que el desastre veracruzano tiene mucho más que seis años en funciones. Desde el gobierno de Fidel Herrera —hoy nuestro cónsul en Barcelona; no fuera a ser—, la sociedad entera ignoró a los periodistas amenazados y asesinados, los secuestros, las desapariciones, las fosas, las ejecuciones al por mayor, el robo de gasolina y las extorsiones que el cártel de Los Zetas perpetró, y sigue perpetrando, con la impunidad del cómplice, y que dejaron a la costa del Golfo entera, empezando por Coatzacoalcos, en calidad de pueblo fantasma. A eso agréguenle la actual deuda de más de 30 millones de pesos, una opacidad en el manejo de recursos y unas corruptelas que se dan un quién vive con lo más voraz del viejo PRI, y se amarra el cuadro.

Miguel Ángel Yunes, el primer gobernador electo en la era moderna de Veracruz por el PAN —vaya, el primero en más de 80 años que no es del PRI; cuando menos, no oficialmente—, prometió hace un par de días revelaciones sobre los manejos de Duarte que “cimbrarán al país”. Esas revelaciones se anunciarán el primero de diciembre, cuando asuma.

¿Mientras tanto? Pues, lo mismo que sucedió en el Michoacán de Fausto Vallejo, y que quizá suceda en el Tamaulipas de Egidio Torre, dependiendo estrictamente de la necesidad política: cambiarlo todo para que todo siga igual.

Twitter: @robertayque