La visita

Será su primera visita oficial a Washington y la primera salida al extranjero después de que el contrato del tren, la otra "casa blanca",  Ayotzinapa y Tlatlaya le aboyaran la carrocería de su "mexican moment".

Peña Nieto se reunió con Obama en Washington cuando el mexicano era Presidente electo, además de los encuentros que tuvieron en el DF y Toluca en mayo de 2013 y febrero de 2014, respectivamente. Ha viajado también a Nueva York y California, con considerable entourage y asistiendo a lucidores eventos diplomáticos o de negocios, pero ésta será su primera visita oficial a Washington y, sobre todo, la primera salida al extranjero después de que el contrato del tren, la otra casa blanca y Ayotzinapa y Tlatlaya le aboyaran feamente la carrocería de su mexican moment.

Quitando polvo y paja, en la agenda de los gringos estará el posible papel de México en las nuevas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el asunto migratorio y los problemitas con la aplicación del estado de derecho al sur del Río Bravo; Peña Nieto llegó al mismo tiempo que un fuerte pronunciamiento de Human Rights Watch dirigido a Obama. Botón de muestra: “Expertos en derechos humanos de Naciones Unidas han concluido que la tortura es una práctica ‘generalizada’ en el país y que ha habido ‘numerosas’ ejecuciones extrajudiciales cometidas por fuerzas de seguridad. No obstante, su gobierno ha enviado precisamente el mensaje equivocado, al no exigir el cumplimiento de requisitos de derechos humanos incluidos en la Iniciativa Mérida (…) Desde 2007, Estados Unidos ha autorizado fondos para México por más de US$ 2.000 millones en el marco de la Iniciativa Mérida (…) Se supone que el 15 por ciento de esta asistencia está supeditado al cumplimiento por parte de México de una serie de requisitos básicos de derechos humanos, que incluyen asegurar que se investiguen y juzguen los abusos cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad. A pesar de las evidencias inequívocas —incluidos casos documentados en los informes del propio Departamento de Estado— de que México ha incumplido estos requisitos, su gobierno ha permitido reiteradamente que se entreguen los fondos al gobierno mexicano”.

¿En la agenda de los mexicanos? En cuanto a la sustancia los temas serán más o menos los arriba citados, y quizá uno más: abrir posibilidades en caso de que los nacientes focos rojos económicos lleguen a mayores: el fortalecimiento del dólar, la caída en los precios del petróleo, el mediocre crecimiento de la economía y la cautela de los inversionistas ante unas reformas cada vez menos certeras en su aplicación práctica, entre los principales factores de riesgo.

En la visita inaugural de Felipe Calderón a la Casa Blanca, Obama le ofreció al entonces presidente mexicano una cena de Estado que celebraba por todo lo alto nuestras tradiciones. Esta vez habrá una parca comida de trabajo en la oficina oval y chan-chán, y las protestas a lo largo del viaje harán que las oportunidades de salir en las fotos se reduzcan grandemente a espacios cerrados e imágenes controladas. Mala señal para una Presidencia que acaba de desembolsarle a una compañía de Washington llamada APCO, firma que entre otras cosas fue contratada para limpiar la imagen cancerígena de Philip Morris, cerca de 50 mil dólares para el lucimiento de su visita. Peña Nieto hizo lo mismo antes, en su viaje a EU como electo en 2012, empleando entonces a CLSA, la misma firma que trabajó para Micheletti luego del golpe contra Zelaya: en ese caso, la instrucción fue vender al hondureño como un gobierno “democrático”.

Menos mal que de perdido la Iniciativa Mérida sí cumple.

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