Opinión

Nosotros, los otros responsables

La responsabilidad es el acto de responder de manera deliberada ante la actuación propia, ante terceros y, más aún, ante el mundo que nos rodea. Sabemos que no estamos solos. Nuestros actos, a manera de efecto mariposa, repercuten ante él y, por eso, no podemos soslayar la asunción de cada uno de ellos.

Asumir nuestra condición natural es asumir la de los otros, sin que nuestra responsabilidad se disuelva entre aquélla. En cierta manera somos nuestra propia otredad; como lo planteaba Octavio Paz (1996), cuando nos aconsejaba: (...) la otredad está en nosotros mismos. Su presencia nos deshabilita; nos hace salir de nosotros para unirnos con ella; su ausencia nos habita: al buscarla por los interminables espejos de la ausencia nos encontramos con nosotros mismos. Para poner en práctica un acto de responsabilidad, debemos mirarnos en el espejo de nuestro rostro y en el del entorno, como se pensaba desde hace varios siglos, en ese espejo está nuestra historia y la reflexión de nosotros mismos. Es indudable que nuestra perspectiva crece, se amplía y hace contacto con nosotros de manera fundamental, es decir, nos responsabiliza por los otros, o deberíamos decir que nosotros somos los otros responsables, aunque también nos plantea la posibilidad diferente al hombre, a nosotros mismos.

Es momento de reflexionar sobre nuestras características como ciudadanos, integrantes de una sociedad, entre las que considero –mínimas e imprescindibles- para fomentar: el respeto y la ética, es decir, la educación cimentada sobre la responsabilidad.

Por tanto, puedo concluir, que de la asunción de mis actos proviene mi naturaleza y origen. Yo respondo por mis actos y sus consecuencias. Nunca todos podemos asumir una culpa. Si todos la asumiéramos, no la asumiría nadie. La responsabilidad se volatiza. La libertad es un elemento fundante de la responsabilidad, pues el hombre elige sus actos y, por ende, sus consecuencias y todo lo apoya en la razón. La razón requiere tiempo -vivencial y cultural- para constituirse de forma moderna en la culminación del proceso de formación de individuos y esto, proyecta el de los pueblos y ciudades. Por eso, no basta con ser libres, hay que aprender a ser responsables, esta acción no se adjudica como la ciudadanía, con sólo cumplir una edad; es todo un proceso. Es el ejercicio paciente y esforzado de la responsabilidad.

Sin embargo, antes que cualquier cosa, debemos asumirnos. Asumirse quiere decir recuperarse y, a su vez, quiere decir percibir con atención no restringida cómo está uno sometido a sus circunstancias. Creo, que nuestra mirada y pensamiento deben dirigirse no sólo a nosotros mismos, sino al mundo y, sobre todo, hacia su desconocido futuro.

La verdadera responsabilidad ante la Ley implica el acto mediante el cual recuperamos el sentido del otro y de nosotros mismos, asumiendo los valores éticos y morales que nos validan como personas y que nos muestran la vinculación de nuestro desempeño individual, con la convivencia social, el potencial productivo y el progreso integral.