Opinión

La naturaleza del mexicano

A decir de muchos historiadores, el mexicano tiene muchas connotaciones, pero yo creo que la historia no puede considerarse como la historia que nos describe a cada uno de los que hemos conformado la misma. En principio, porque no todos tenemos acceso a manifestarnos o a plantear nuestras ideas o nuestras pláticas, pienso que muchos libros, muchos autores, muchos programas de televisión, muchos carros no son conocidos al interior de los pueblos más remotos y si eso no es conocido, mucho menos se puede hablar de una naturaleza de lo mexicano.

Considero que la historia se ha hecho a partir de muchas guerras, que el hombre en sí es un animal de guerra, no es un animal pasivo; de hecho gran parte de nuestra historia se puede escribir por las batallas, por los combates, por las guerras que hemos tenido como país, ya sea con otras naciones o intestinas, pero al final de cuentas ha habido pequeños descansos donde las leyes han querido regular esas situaciones.

El mexicano tiene una naturaleza de sufrimiento, ya Octavio Paz decía que "es un hijo de la chingada" al referirse que la Malinche había sido violada por Cortés, por los españoles, y vivimos sin un padre que nos ve reflexionando sobre nuestra soledad, el qué somos y cómo estamos, creo que esa es una explicación certera pero no completa.

Nuestros lastres determinan en nosotros los hombres situaciones que la animalidad ha dejado sembrados para siempre, somos inseguros, el mexicano es inseguro por la piel; no se le olvida la dominación de 300 años de los españoles, no se le olvida tampoco el hecho de que era una suerte que se le escogiera a alguien como cacique o como principal o como preferido de un español. Siempre fuimos explotados como raza, de ahí que en muchas haciendas del siglo XVIII de la región de Hidalgo y de Tlaxcala se les ocupara para sembrar magueyes y elaborar el pulque, pero se les pagaba con pulque. En muchas haciendas también sembraban maíz y ahí mismo lo compraban, era una serie de abusos que nos hizo inseguros ante la realidad.

El mexicano es alegre, celebra sus fiestas porque sabe que en ellas se escapa de las carencias propias de su vida. El mexicano no quiere ser poseído; el mexicano ya fue poseído durante muchos años y él quiere poseer y no que lo posean, así que mientras más mujeres posea es más macho y la mujer, siempre pensando en su carencia y en su necesidad, perdona toda clase de males para poder seguir con su marido. En el pensamiento tradicional hay "una principal" como las había en las cortes de Moctezuma y "muchas" que se les permitían tener por el hecho de mantenerlas.

El mexicano es triste, inseguro de su sexualidad, toma para no entorpecer, para no darse cuenta de su inseguridad como hombre y de alguna forma en el tomar y en la pelea puede quitarse ese odio ancestral que trae en los genes.

El mexicano es un hombre que no está enseñado a trabajar, una vez que se fueron los encomenderos, con las luces con las que se celebraba nuestra independencia también se celebraba un libertinaje; ya no serían dueños de nuestros destinos y el nuestro no lo hemos completado.

Twitter: @HectorCerezoH