Opinión

La corrupción ciudadana

Como dice el artículo 34 de nuestra Constitución Política; para ser ciudadanos debemos ser mexicanos, cumplir dieciocho años y tener un modo honesto de vivir. Sabemos que los dos primeros requisitos están unidos a nuestra naturaleza, siendo inherentes a nuestra calidad humana y nacionalidad; sin embargo, el tercero nos hace pensar que los mexicanos, en su mayoría no somos considerados verdaderos ciudadanos. Si bien es cierto, que cada integrante de la sociedad tiene una definición sobre el término modo honesto de vivir, la SCJN ha dado un concepto general, que hace énfasis en el apego y respeto a los principios en beneficio de la sociedad, tomando como base el conjunto de actos y hechos en que interviene un individuo siempre de acuerdo con los valores legales y morales de su entorno; en síntesis, se refiere a un comportamiento adecuado, tomando a la cultura de la legalidad como forma de vida: conociendo y ejerciendo nuestros derechos, no afectando a terceros, cumplimiento nuestros deberes, respetando las leyes –las que nos gustan y las que no-, no siendo cómplices de actos que atenten contra la ciudadanía, por nombrar algunos. En este último precepto, creo indudablemente que está la falla; pues todos los integrantes de la sociedad –no ciudadanos, claro está- en algún momento formamos parte de la corrupción.

Cuántas veces hemos sido los actores principales o testigos para inclinar a alguien a cambiar de decisión o hemos sido convencidos –soborno-, ¿Cuántas veces hemos presenciado que nuestros funcionarios públicos hacen reparticiones personales con los recursos públicos -desvío de recursos-, y adquieren bienes de forma exagerada -enriquecimiento oculto-, estacionarse en lugares prohibidos porque tenemos el poder de hacerlo -abuso de funciones-, o los empresarios al tener productos en un costo justo al pensar en vender al gobierno incrementan los precios porque "la administración pública tarda demasiado para pagar y así se justifica"- colusión, ¿Se le hace familiar, estimado lector, cumplir las órdenes del jefe por el hecho de serlo sin importar los principios y valores de la ciudadanía? -conspiración para cometer actos de corrupción, ¿Algún pago por hacer favores? -tráfico de influencias-, ¿No veo, no escucho y no hablo porque puede haber consecuencias graves para mí? -obstrucción de la justicia-, ¿Tener acceso a información en el ejercicio de nuestras funciones y ocuparla para obtener ciertos beneficios? -uso ilegal de información falsa o confidencial, o tal vez ¿Organigramas y contratos familiares? –nepotismo -.

Hay muchas formas de corrupción, estacionarse en doble fila porque no voy a tardar, en lugares prohibidos obstruyendo el espacio para quienes en verdad lo necesitan, mordidas, prestar credenciales en tiempos electorales, etc. Es momento de tomar conciencia de que si en verdad queremos que nuestra sociedad mejore debemos iniciar por nosotros; siempre he pensado que todos somos ejemplo para alguien más: nuestros hijos e incluso nuestros padres, compañeros, equipo de futbol, etc. simplemente para el entorno en el que nos desempeñamos. Vivimos en una sociedad en la que todo se contagia, evitemos ser parte de la corrupción y nuestro entorno cercano cambiará a corto plazo, como efecto de bola de nieve iremos mejorando la sociedad y a mediano y largo plazo tendremos un mundo mejor.