Opinión

Ciudadanía y responsabilidad social

Es bien sabido por todos que la violencia genera más violencia; un ejemplo de ello es la Ley del Talión, que disponía la justicia retributiva. Mediante esta norma se imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido, por lo que no sólo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. La expresión más famosa de esta ley es "ojo por ojo, diente por diente" aparecida en el Éxodo veterotestamentario; y constituye el primer intento por establecer una proporcionalidad entre el daño recibido en un crimen y el daño producido en el castigo, siendo así el primer límite a la venganza. Desconocemos el valor de la ley porque nadie nos lo ha enseñado, no nos hemos formado en ello. He concluido que el respeto social por la legalidad, empieza con el respeto de cada uno de nosotros.

La delincuencia y la violencia misma jamás serán respuesta. Creo, indudablemente, que la solución no está en el ataque al prójimo. Si estamos en desacuerdo con el gobierno que nos representa, si queremos exigir justicia, seguridad, igualdad y respeto, actuemos con valores. Es lamentable lo que ahora estamos provocando o permitiendo en nuestro país.

Hay gente que está aprovechándose de ciertas situaciones y sólo están empeorándolas; estimado lector, hoy hago la invitación a ser analíticos, a no caer en pánico, pero sobre todo, a no poner en juego nuestra integridad "física y moral- no nos expongamos. No quiero decir que debamos quedarnos inmóviles, están ocurriendo muchos agravios e injusticias en muchas ciudades del país: asaltar centros comerciales, tiendas de conveniencia o establecimientos, obligándolos a cerrar sus puertas; tomar carreteras; cerrar gasolineras; suspender actividades en las instituciones educativas; imponer toque de queda en la Ciudad de México a las 18 horas; entre muchas más, no son la solución; vivir con pánico no es la solución; los hombres y mujeres que ahí trabajan también son víctimas; no debemos ultrajarnos, esto generará un caos. Ellos nos son los responsables del alza en los precios, despilfarros o la corrupción misma.

Hay formas de protestar y manifestarnos pacíficamente, sin invadir la privacidad del otro o pisotear sus derechos humanos. Es importante que entre nosotros, los mexicanos, no lleguemos a tener conflictos, busquemos las estrategias correctas para protestar. Somos un país rico en muchos aspectos, podemos alzar nuestra voz y hacer que nuestro país despierte; un ejemplo de ello es consumir productos nacionales, no los que adquirimos en las tiendas de conveniencia extranjeras, sino en la tienda de la esquina, consumir lo elaborado en nuestro país genera empleos y nos beneficia a todos; fortalezcamos la economía de nuestro país.

Creo fehacientemente que hace falta fortalecer la Cultura de la Legalidad, que nos enseñe a vivir tanto en lo cotidiano como en la excepción, dentro de esa forma de vida, porque de poco o nada nos servirá invocarla si no la concebimos así. Toda sociedad, grande o pequeña, nacional o internacional, no es nada sin obligaciones ni responsabilidades éticas y morales mutuas, entre los grupos e individuos que la componen. El respeto entre nosotros y los otros es, simplemente, fundamental, fundante y necesario.