El mismo de la otra vez

Me siento bien

De un tiempo para acá, he tenido que sortear algunas dificultades económicas, existenciales y familiares, son problemas que se presentan en mi camino al igual que en el camino de todos nosotros y para los cuales siempre hay respuesta y existen soluciones, solo tenemos que estar  preparados y dispuestos a enfrentarlos, a hacer a un lado el temor y el miedo que estos nos provocan.Uno de los mayores problemas al que me he tenido que enfrentar, es a mi propia inseguridad, la inseguridad provoca miedo y el miedo te impide pensar, te lleva a mentir y a posponer indefinidamente la solución al problema. Para mí, era muy común magnificar los problemas, así era más fácil justificar mi pasividad ante los mismos, llego el momento en que me habitué a acumular problemas no resueltos a tal grado de llevar una carga imposible de soportar y me habitué también, a pensar que el mundo conspiraba en mi contra.Tristemente comencé a sentir lástima de mí mismo, perdí por completo la autoestima, y la lucha interna, para que los demás no se dieran cuenta de lo que me pasaba iba haciendo mella en mi  incapacidad para reconocer que no podía enfrentarme solo a mis demonios, tenía que admitir mi derrota y aceptar la ayuda que se me ofrecía aunque eso representara darle al traste a mi aporreado ego.Me puse en manos de un grupo de autoayuda, por supuesto, también en manos de Dios y lo primero que comencé a identificar, fue que el tamaño de mis problemas era infinitamente inferior al tamaño de mis miedos y en la medida en que los enfrentaba, los problemas desaparecían o se arreglaban, por supuesto, no sucedía por arte de magia, enfrentar al temor cuando no estás habituado a hacerlo, cuesta mucho trabajo y de la misma manera, enfrentarlo y dominarlo se te hace un hábito difícil de perder.Sería deshonesto decir que todo esto ha quedado en el pasado y que en mi vida ya no existe el temor, siempre en nuestro camino habrá algo que nos inspire temor, ya sea porque lo desconocemos o porque es algo que conocemos y no hemos enfrentado adecuadamente y regresa.El día de hoy, estas dificultades ya no me provocan desesperación, autocompasión y desesperanza, con el tiempo he aprendido a tratarlas y he comprendido que cualquiera de esas dificultades son superables y siempre me dejaran alguna enseñanza, ya no me ahogo en el vaso de agua y he aprendido a compartir estos momentos sin sentirme humillado, tonto o irresponsable, cada cosa acomodada en su lugar con la certeza de que dar algo de mí, siempre me dará satisfacción y por lo tanto me sentiré mejor.En estos tiempos es muy común escuchar a personas que promueven libros y cursos de toda índole que promueven que estamos en este mundo para ser felices y muchas personas al no encontrar la tan anhelada felicidad, pierden el rumbo fácilmente y terminan sentados abajo del manzano esperando que la manzana caiga del árbol. Todos nosotros estamos aquí para APRENDER  a ser felices, cada quien va buscar los medios para serlo y cada quien va a tomar sus decisiones y jamás podrás ser feliz con solo desearlo al menos, eso es lo que yo he aprendido. 


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