El mismo de la otra vez

Porque no practicamos valores

Ineptocracia: “Sistema de gobierno en el que los menos capaces para dirigir, son elegidos por los menos capaces para producir y donde los miembros de la sociedad menos propensos a sostenerse a sí mismos o a tener éxito en la vida, son recompensados con bienes y servicios pagados con los bienes confiscados a un reducido número de productores”. Después de leer esta descripción, no me queda duda que ésta, es una palabra que llegó para quedarse y que muy pronto se hará popular y lo más triste es que en México estamos viviendo desde hace más de veinte años una Ineptocracia.
Si dudas de que lo que estamos viviendo es una Ineptocracia, solo fíjate en la situación actual del país, quienes nos pretenden dirigir, por momentos pareciera que enfrentan los problemas como si viviéramos en un mundo al revés, dónde nada es como debiera ser. Fíjate en la educación, en lo inoperante e intrascendente, en la poca importancia que se le da. Fíjate en los servicios públicos con los que cuentas, pavimentación, alumbrado, agua drenaje. Fíjate en la seguridad que existe en tus calles, la tranquilidad con la que vives, ¿disfrutas del fruto de tú trabajo? Fíjate cómo actúas ante los acontecimientos que ocurren en tú ciudad y tu región, ¿eres apático?, sin darte cuenta ¿te has vuelto conformista?, ¿has decidido callar y observar?
Yo no soy un miembro de la sociedad, de los “menos capaces para producir” y tampoco soy de los que eligen a “los menos capaces para dirigir” pero esa inmensidad de gente me arrastra. No me gusta que “confisquen mis bienes” (léase impuestos) para obsequiarlo a gente sin oficio ni beneficio que no son capaces de “sostenerse a sí mismos”. Alguien, en algún momento, nos introdujo la Ineptocracia tan sutilmente que ni cuenta nos dimos, o nos hemos convertido en una clase de seres humanos carentes de valores que ya no distinguimos lo importante de lo que no lo es.
Corre por la red, un video de una niña indígena nacida en Veracruz y radicada en Nuevo León, que nos deja muy claro lo que la educación en valores puede hacer, un ejemplo de cómo vivir, me pueden mostrar un video o un discurso de cualquiera de los presidentes y políticos mexicanos, gobernadores, diputados o senadores, presidentes municipales, directores de empresas y universidades y dudo mucho que algo de lo que pudieran haber dicho pueda llegar tan profundo en mi ser. Nos hemos vuelto tan fríos y ajenos a los temas que ella trata, que seguramente su discurso se perderá entre los millones y millones que podemos ver en la red y muy triste será, reconocer que el discurso de José López Portillo asegurando “defender el peso como un perro” nos seguirá por siempre, porque “los mexicanos sabemos reírnos de nosotros mismos”, el discurso de esta niña, no dura más de cinco minutos, no necesita más.
Ella nos lanza las siguientes preguntas: ¿Por qué se pierde el respeto a nuestros mayores, a nuestros vecinos, a nuestro país? Su respuesta es la de una niña de once años, solo ella lo podría decir con tanta claridad: “Pues porque no estamos practicando valores, porque día a día dejamos de hacer buenas acciones, y de ocuparnos por los demás. Los adultos se pierden en el estrés de la vida diaria y le dan tanta importancia a las cosas materiales que nos ofrece la sociedad y olvidan lo verdaderamente importante, inculcar amor y valores desde la familia”.
A nadie se le ocurrió poner su nombre, pero hoy, de pie te aplaudo, lloro y me río de alegría, gracias por este gran momento de amor universal que me has regalado.


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