El mismo de la otra vez

Aún en un mundo perfecto fracasaríamos

“Aun en un mundo más perfecto fracasaríamos en el intento de evitar las desigualdades, pero podemos y debemos evitar la rivalidad y la amargura, Gandhi. La desigualdad que provoca la lucha de clases, ha existido desde la creación del hombre y muy seguramente subsistirá mientras la raza humana exista, ¿porque insistir en esta utópica fantasía que los gobiernos socialistas se empeñan en promocionar? Es cierto que ante los ojos de quien nos creó, todos somos iguales, pero no todos aprovechamos nuestros dones de la misma forma, tenemos el libre albedrío y con ello la posibilidad de elegir, por lo tanto en este mundo somos seres iguales con infinidad de diferencias tanto físicas, mentales y espirituales, así que lo más sensato sería concentrar nuestro esfuerzo en evitar rivalidades y esto se logra cuándo todos tenemos las mismas OPORTUNIDADES, cada quien sabrá si las aprovecha y cómo las aprovecha. Evitar también la amargura y esto lo logras cuando comprendes que de ti y de nadie más depende tu felicidad y que buscarla y encontrarla también depende de ti, no del gobierno protector y paternalista ni de tú patrón o tú mujer.“No puede terminarse con la explotación del pobre por medio de la destrucción de unos cuantos millonarios, sino eliminando la ignorancia del pobre y enseñándole a no cooperar con sus explotadores. Esto también convertirá a los mismos explotadores”, Gandhi. En muchos de los casos, en la actualidad de México, al hablar de millonarios, estamos hablando de la clase política quienes además de ser quienes nos gobiernan, se han apropiado de las riquezas del país, pero como bien lo dice Gandhi, no hay que eliminarlos, la respuesta es eliminar la ignorancia existente entre los pobres y ENSEÑARLES A NO COOPERAR CON LOS EXPLOTADORES. No pagues impuestos, no pagues tu recibo de luz o de agua, córtales su manera de financiarse, cierra el comercio, la industria y todo tipo de negocios un día y verás cómo se ponen a temblar. Gandhi decía; “los ingleses no se han dado cuenta que 100 mil de sus soldados no pueden controlar a 350 millones de indios”. En este caso es lo mismo, el mal gobierno no se ha dado cuenta que los superamos en número y por mucho.De Gandhi hay mucho que aprender, sobre todo a pensar siempre en el bien común, en el bien que puedo hacer por mis semejantes SIN BUSCAR UN BENEFICIO PERSONAL, solo la satisfacción de haberlo hecho. Al respecto hay una anécdota que explica su manera de ser; “En cierta ocasión, cuando Mahatma Gandhi estaba subiendo a un tren, una de sus sandalias se cayó a la vía. Gandhi y sus acompañantes trataron de recuperarla, pero sin éxito pues el tren ya se encontraba en marcha. Ante la sorpresa de todos, Gandhi con total calma se sacó su otra sandalia y la arrojó igualmente a la vía. Los acompañantes de Gandhi asombrados le preguntaron: ¿Por qué has hecho esto? a lo que él respondió: Ahora el pobre hombre que encuentre la sandalia tirada en la vía tendrá el par y las podrá usar”.Cuando aprenderemos a quitarnos la otra sandalia, cuando aprenderemos que la respuesta está en combatir la ignorancia, en no cooperar con los malos gobiernos, en evitar la rivalidad y la amargura. 



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