El mismo de la otra vez

Soy líder

Hace unos días, me invitaron a un programa de radio junto con otras dos personas, el programa trataba sobre la manera en que se podría provocar la Participación Ciudadana, sin duda fue una muy grata experiencia en donde todos de alguna forma nos beneficiamos. En cierto momento del programa surgió un pregunta que no iba dirigida a mí pero que me pareció interesante, así que esperé a que respondiera y al terminar, inmediatamente metí mi cuchara, la pregunta se refería a la falta de líderes y la necesidad de un líder que nos convocara, motivara y encaminara a encontrar las bases para lograr la participación ciudadana y con ellos la transparencia y rendición de cuentas que todos esperamos.

Quien presentaba el programa no estuvo de acuerdo con lo que decía y en ese momento mandaron a un corte comercial así que sin quererlo, me libré de una controversia que seguramente perdería porque me di cuenta de que en ese momento, no tenía “la respuesta” ni los argumentos para sostener lo que yo pienso al respecto, hoy sé que jamás la tendré, pero sí tengo “una respuesta” que para mí es suficiente. Yo comenté que una de las principales causas por las cuales no hacemos nada, es porque estamos esperando al líder que nos motive, al caudillo que nos guíe y nos hemos olvidado que dentro de cada uno de nosotros existe un líder y eso es una realidad incuestionable, ahora, voy a dar “la respuesta o la razón” por la cual pienso así, puede ser muy descabellado pero hay que tener en cuenta que durante siglos se pensó que la tierra era plana, hoy sabemos que es redonda, ¿y mañana qué descubriremos?  Por ejemplo, yo actúo como líder, soy mi líder, no estoy de brazos cruzados ni espero a que alguien venga y me diga “ya llegue, haz lo que te digo”. No estoy sentado esperando a que un caudillo me platique lo que ya se, lo que ya conozco, tampoco espero que un ser iluminado, venga a explicarme lo que es indignación, dignidad, abuso, conformismo o desigualdad, no espero que algún valiente caballero me diga que no puedo vivir de promesas, que los compromisos se deben de cumplir, que tengo que admitir mi responsabilidad y actuar en consecuencia. ¿Por qué necesito de alguien que me motive a actuar en mi propia defensa? ¿Por qué no cambiar de paradigma? ¿Por qué esperar al gran líder en lugar de soltar al líder que hay en mí y actuar? Porque atenernos a reglas preestablecidas que nos han impuesto y que nos dicen que hay que esperar a que un líder nos diga “hola aquí estoy, sígueme”. En una empresa, ¿qué sucedería si cada quien en su puesto fuera un líder? Eso es lo que escuchamos todos los días y constantemente se ofrecen cursos para generar líderes, muchos líderes, esto indica que dentro de cada uno de nosotros hay uno en potencia. Yo realmente estoy consciente de que no es momento para esperar a que un líder se despierte y nos despierte, buscando la definición de líder encontré la siguiente: “Líder es una persona que actúa como guía o jefe de un grupo. Para que su liderazgo sea efectivo, el resto de los integrantes debe reconocer sus capacidades”. Yo le haría algunos cambios a esta descripción de líder: “Líder es la persona que se reconoce como guía y como jefe, para que su liderazgo sea efectivo, es necesario que uno mismo reconozca sus capacidades y actúe en consecuencia. No busques líderes, se uno.


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