El mismo de la otra vez

No es importante el destino

“No es importante el destino sino el viaje que realizas para llegar”. Esta frase llena de sabiduría se le atribuye a un pirata, al protagonista de la saga “Piratas del Caribe” en la última entrega de la serie, al “Capitán Jack Sparrow”. Por esto aseguro que los aprendizajes más importantes, los obtienes de la manera menos esperada y para lograrlo, solo necesitas estar atento y receptivo para que el momento no pase y se aleje sin siquiera percibirlo.Solo imagina, que los servidores públicos a quienes les hemos otorgado la responsabilidad de guiar el rumbo que tome la ciudad, el estado o el país fueran conscientes de que lo importante no es ostentarte como diputado, alcalde, senador o gobernador, sino el camino que recorrieron para llegar a el, pero en nuestro país, esto es prácticamente imposible porque la gran mayoría de estos personajes, no recorrieron ningún camino para llegar, simplemente heredaron el cargo, ya sea por parentesco, por amistad, recomendaciones o lo que es peor, por ser sumisos y acatar órdenes que van en contra de toda razón.Es simplemente imposible que valoren sus puestos en el contexto real de lo que significa ser servidor público, porque no han tenido que recorrer el camino de servicio que esto representa.Qué importancia tiene que nuestros hijos se fijen metas, si constantemente los sobreprotegemos, impedimos que tomen decisiones o que se hagan responsables por los resultados de las mismas, cómo van a disfrutar “el camino” si no les permitimos recorrerlo. Es muy frecuente escuchar entre los padres de estas generaciones decir; “no quiero que mis hijos tengan las limitaciones que yo tuve”, como si eso fuera un pecado o algo de lo cual avergonzarse, no logramos comprender, que gracias a esas “limitaciones”, a ese camino recorrido es que hemos llegado a ser lo que somos. También pudiera darse el caso de que al final, no me gusta en quien me he convertido y el temor a que mis hijos sean mi reflejo me consume, alcance mis metas, pero el camino no fue el adecuado y me perdí.Si ponemos por delante “el destino, la meta” y nos olvidamos del camino que debemos recorrer, caemos en la contradicción más absurda, al pretender convencernos de que “el fin justifica los medios”. Olvidar el camino, el viaje que vamos a realizar representa brincarnos las trancas, romper las leyes establecidas y atropellar a quien se ponga enfrente.Con esto, no quiero decir que no te pongas metas en tú vida, ponlas, traza tu ruta y disfruta al recorrerla. 


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