El mismo de la otra vez

¿Qué hacer?

En estos días, en que se acercan las elecciones para renovar la Cámara de Diputados del País, circulan infinidad de correos, algunos promoviendo el voto y otros la anulación, también los hay que invitan a no asistir, cada uno presenta sus argumentos que en la mayoría de los casos, nada tienen que ver con la realidad, es por esta razón que hemos decidido hacer un análisis de las tres posturas para que cada uno de nosotros nos formemos nuestra propia opinión al respecto y decidamos lo que vamos a hacer procurando que nuestra decisión vaya encaminada al bien común.

En primer lugar, habría que señalar que votar, no es una obligación como muchos lo plantean, votar es un derecho que tenemos todos los mexicanos y mexicanas mayores de 18 años, cada uno de nosotros tenemos la libertad de elegir libremente si lo ejercemos o no.

Al aclarar este punto, es importante recalcar, que yo si considero como una obligación de cada ciudadano informarse de las consecuencias y repercusiones que le puede acarrear al país la decisión que tomemos.

Es cierto que en los tiempos actuales, ningún ciudadano que se precie de serlo, es más ningún habitante en nuestro país, cree en el sistema político mexicano, en sus partidos o sus funcionarios, esa incredulidad y hasta desprecio, se lo han ganado a pulso.

En estas próximas elecciones federales, van a participar 10 PARTIDOS, el costo de la “elección” que todos vamos a pagar es de 18,572 millones de pesos, de los cuales 13,216 serán para “gasto operativo” del INE y 5,355 para los gastos de los diferentes partidos que ya nos inundan con su molesta y constante convocatoria a votar por cada uno de ellos. 18,572 millones es una cantidad muy grande de recursos como para no darle la importancia que merece.

La primer postura que analizaremos, será la de NO VOTAR.

El abstencionismo se da en cualquier país, inclusive en países del primer mundo, solo que en menor cantidad, son países con economías estables, índices de corrupción muy bajos y los índices de transparencia muy altos, no existe la impunidad y a cualquier funcionario se le exige rendir cuentas del trabajo que desempeña. Generalmente en estos países, hay dos o tres partidos políticos,hay verdadera alternancia, los votantes deciden por uno u otro, la competencia los obliga a esforzarse y entregar buenos resultados.

En México no es así, son diez partidos los que compiten y aunque existen grandes diferencias ideológicas entre ellos, su fin es el mismo, hacerse del poder por el poder mismo. No asistir a votar, es regalar tú voto a quien ostenta el poder, sin la posibilidad de generar un cambio y a ti te presenta como una persona apática e irresponsable, por lo tanto, podemos afirmar que tenemos las autoridades que merecemos.   CONTINUARÁ. 


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