El mismo de la otra vez

La familia en la sociedad

Estoy convencido de que en gran medida los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día los mexicanos, se encuentra en la desintegración familiar, en las últimas tres décadas nos olvidamos de ser familias unidas, dónde se respetaba a los mayores, se protegía a los niños y jóvenes educándolos en base a valores humanos y sobretodo teniendo en cuenta que la mejor forma de educar, es con el ejemplo, se obedecían las órdenes de los padres quienes procuraban el bien de la familia con firmeza.Actualmente las familias se encuentran dispersas, ya no existe el respeto a los mayores, es muy difícil observar que los niños o jóvenes se levanten a saludar o que cedan su lugar a una persona mayor, sobreprotegemos a nuestros hijos porque de alguna manera los padres venimos arrastrando un sentimiento de culpa por no poder darles todo lo que los comerciales nos ofrecen y los educamos en base a la ley del menor esfuerzo, sus errores los tomamos como propios y hacemos hasta lo imposible por resolverlos y así, les impedimos crecer, los hacemos inútiles y dependientes, en la actualidad, las órdenes las dan los hijos y manipulan a su antojo la voluntad de los padres. Esto viene a colación, porque muchos piensan que para lograr un cambio en nuestro país, hay que hacer grandes cosas y olvidamos que los grandes logros se consiguen en base a pequeñas conquistas, generalmente queremos resolver los problemas ajenos antes que los nuestros, nos habituamos a ver la paja en el ojo del prójimo sin ver la viga que uno carga.La respuesta a los obstáculos que nos ponemos, está a nuestro alcance, hay que recordar la frase que nos dejó Gandhi para la posteridad que dice “si quieres cambiar el mundo, empieza por ti”, si estás cansado de ver que el trabajo te absorbe, que el dinero no alcanza, que no tienes tiempo para tu esposa (o) y tus hijos, que no encuentras la tan anhelada felicidad, que a pesar de los éxitos tu vida parece vacía, es el momento de cambiar.Es el momento de continuar con tu noviazgo, revive las cortesías propias del noviazgo, el éxito en el matrimonio no se da por casualidad, tampoco por arte de magia y mucho menos es un golpe de suerte, el amor y la felicidad no se obtienen cuando se buscan para uno mismo, sino cuando se brindan a tus semejantes. Es el momento de tomar nuevamente las pequeñas cortesías, sorpréndanse mutuamente, continúen con su noviazgo. Oren juntos el uno por el otro, esto les parecerá cursi, ridículo e innecesario pero recuerden que el compromiso fue ante Dios.Cuando los hijos ven amor, cariño, atenciones, respeto, compromiso y cuidado entre sus Papas, eso es lo que ellos procuraran dar a los demás y eso es lo que como sociedad necesitamos, la desintegración de nuestra sociedad, es un reflejo de la desintegración familiar que vivimos y como siempre, es mejor buscar culpables que reconocer nuestros errores.Por regla general, en nuestro país, muy pocas veces llegamos al fondo de los problemas y no llegamos porque no queremos llegar al fondo, así que buscamos mantener al enfermo, enfermo, en lugar de darle el tratamiento adecuado. Familias sanas, nos darán por resultado una sociedad sana, familias unidas, conscientes y dedicadas al bienestar de cada uno de sus miembros, nos darán por resultado una sociedad unida, participativa y consciente de que mi bienestar es consecuencia del bienestar común. 


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