El mismo de la otra vez

Las etapas de mi vida

Hoy es uno de esos días en que tengo tantos temas para escribir, tantas ideas se me vienen a la cabeza que termino por bloquearme y me agobia el no poder decidir sobre que escribir. Es un hecho, que siempre tengo la posibilidad de escribir sobre política porque los políticos y servidores públicos constantemente dan de que hablar, es tanta su necesidad de figurar que hacen hasta lo imposible por salir en primera plana sin importarles que aparecer en ella, represente decir ocurrencias de último minuto o incongruencias que los pongan en evidencia. Este tema el día de hoy, está totalmente descartado.Podría también insistir en la Participación Ciudadana y reventarme un rollo esgrimiendo las razones por las cuales debemos de participar e influir en las decisiones que toman los servidores públicos, querer hacer consciencia de los abusos y maltrato que recibimos, pero el día de hoy no tengo ganas de desgastarme pensando si a alguien le interesara conocer lo que pienso al respecto, así que hoy vamos a dejar la participación ciudadana en paz.Podría meterme a otro tema complicado como la religión, un tema que genera polémica y buenas discusiones, pero en lo personal hace tiempo que deje atrás la polémica, estoy bien seguro de lo que la religión significa para mí y de lo que me ha dado, además,  no soy el indicado para tratar este tema, y aunque lo fuera, no tengo la disposición para hacerlo el día de hoy.Sin querer se me vino a la mente un tema del cual quiero hablar, hoy inicia una nueva etapa de mi vida, para mí, la cuarta, una totalmente nueva, una que he estado retrasando, no sé si consciente o inconscientemente, pero por alguna razón estoy convencido de que es el momento de iniciar un nuevo cambio, una nueva etapa en mi vida. La primera fue la de mi infancia y juventud que alcanzó hasta los primeros años de mi matrimonio, una etapa como la de muchos dominada por los buenos momentos familiares de la niñez, la adolescencia irresponsable y desobligada seguida de los primeros años de matrimonio y felicidad. La segunda fue como un choque contra un muro de concreto en la cual comencé a advertir que los problemas ahora eran míos y por lo tanto yo los tenía que resolver, que entre mi esposa y yo había grandes diferencias y que los hijos venían incluidos con responsabilidades para las que no estaba preparado.La tercera fue la de recomponer, de considerar que los errores cometidos eran oportunidades de las cuales debía aprender y sacar provecho, de trabajar mucho en mi desfigurada autoestima, de perdonar y perdonarme, época en la que aprendí a servir, pero a servir de verdad, a apreciar lo que soy, lo que tengo y ser agradecido, a distinguir las cosas que me dan satisfacción, alegría y felicidad, una etapa de muchos contrastes que me preparo para esta nueva y desafiante etapa la cual pienso vivir intensamente.Esta cuarta etapa está relacionada con la consolidación de mi relación con mi esposa, todo lo que dejé de hacer en algunos momentos para satisfacerla, lo procuraré a partir de hoy, los detalles que olvidé, la sensación de paz y tranquilidad al estar solos, el disfrutar de su presencia, el salir a cenar, al cine,  volver a nuestros tiempos de noviazgo cuando solo verla me producía tal emoción que era capaz de enfrentarme a mis miedos más profundos. Hace unos días descubrí esto que hoy escribo y me da mucho gusto saber que estoy preparado para hacerlo. 


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