El mismo de la otra vez

El durazno y el ciruelo

Como encontrarle sentido a la vida en estos tiempos en que todo parece conspirar en nuestra contra, vivimos en un país extraordinario que nos brinda toda clase de maravillas a las que en muy pocas ocasiones les prestamos la atención que merecen, nos estamos habituando a recorrer nuestro camino en este viaje tan corto llamado vida, con la pesadez de los problemas cotidianos, cargamos demasiado peso porque nos hemos vuelto flojos y apáticos para enfrentar los problemas y eliminar la carga, nos estamos convirtiendo en acumuladores de basura mental y espiritual, cargamos demasiados sentimientos de culpa.

Una característica del mexicano actual, es la sumisión, somos sumisos por diferentes causas y sinrazones, generalmente esto se debe a que nos hemos acostumbrado a que otros resuelvan nuestros problemas, delegamos nuestra responsabilidad de elegir a gente sin consciencia.

El miedo a enfrentar nuestros molinos de viento nos ha llevado a buscar respuestas en métodos egoístas que basan su doctrina en la premisa que dice “si yo estoy bien, que el mundo ruede”, sin tomar en cuenta de tú eres parte de un todo y todos somos engranes importantes para que el mundo ruede, no puedes vivir feliz entre la miseria y la injusticia porque acabarás inmerso en ellas. Hay quienes nos aseguran que podemos ser dueños de inmensas riquezas, que podemos obtener todo lo que queramos con solo desearlo firmemente, alentando a quienes los escuchan a buscar la “felicidad” en posesiones materiales y convertirse en esclavos del deseo.

El deseo, únicamente te estimula a desear más, lo cierto es, que para obtener la paz y la felicidad, es necesario trabajar, buscar, luchar, esforzarte, compartir, ser solidario y comprender que tus logros, no son únicamente por mérito propio ni obra de la casualidad, sino porque cuando estás en armonía poniendo lo que te corresponde para que el universo camine, Dios conspira a tú favor para que recibas lo que realmente necesitas para ser feliz.

¿De dónde obtengo la paz, la tranquilidad y felicidad que necesito para continuar adelante a pesar de la corrupción e impunidad que impera en el país, a pesar de que no viajo como quisiera, que mi situación económica no me permite, en este momento, darme algunos gustos? De mi Mamá, mis hermanos y sus familias, tíos, primos y amistades, de mis hijos y mi nieta, de mi compañera de mil batallas, de mi fe en un Dios creador y la certeza de que esta vida es el camino.

Salgo de mi casa y veo el durazno y el ciruelo floreados a la luz de la luna. 


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