El mismo de la otra vez

34 años

Tenía tal vez doce años, seguramente era sábado o probablemente tiempo de vacaciones, estaba en casa de mis primos, eran las 10:00 am y caminaba con mi primo Cacho hacia mi casa, llegando a la esquina, vi a una niña güerita, delgadita, ya en muchas ocasiones la había visto, pasaba por su casa muy seguido para ir a casa de mis abuelos, a diferencia de otras ocasiones, algo me llamo la atención, por primera vez en mi corta vida, una niña me había hecho voltear, el instinto animal se hacía presente, y fue tan obvia mi reacción que mi primo se dio cuenta y de inmediato me dijo; ¿te gusta verdad?, te la voy a presentar .Se dio la vuelta y sin darme tiempo de nada, le hecho un grito y le dijo; ven, te voy a presentar a un primo. En principio pensé que no iba a ir porque ella también andaba con dos amiguitas, pero fue grande mi sorpresa y confusión cuando veo que muy quitada de la pena se dirigía hacia nosotros, solo una calle nos separaba y yo, me quede mudo y petrificado, trataba de decirle algo a mi primo pero no lograba decir nada coherente, mi corazón palpitaba a todas las revoluciones posibles, cada vez estaba más cerca y mientras más se acercaba menos podía quitarle la vista de encima, venía con sus “hot pants” multicolores de la época, un paso alegre y altanero, su pelo lacio y suelto muy largo y una sonrisa de portada de revista de Sears, era la revista de modas de esos tiempos.Estaba a media calle, comprendía que ella hablaba con Cacho porque movía la boca y yo escuchaba que él le respondía pero no entendía nada. Tranquilo, respira profundo, agarra aire, cuenta hasta diez, no, no cuentes hasta diez porque en cinco ya va a estar aquí. ¡Un cuarto de calle y yo sigo petrificado!De alguna manera logre calmarme lo suficiente para poder pensar, tenía unos cuantos segundos, y a mi parecer dos opciones, plantarme  y actuar como hombre, esperar a ser presentados y tratar de comprender, que RAYOS era la sensación que sentía en el estómago, yo NO había comido mariposas. La otra opción, no era muy digna, se concretaba en actuar como un cobarde, escapar y esperar a  que la diantre güerita no se acordará de mí.¡Tres pasos! ¡Dos! ¡Uno! Mi primo te quiere cono……. En ese momento recordé que a mis espaldas, a no más de tres metros había un arbusto que parecía un enorme plumero, me di la vuelta y en tiempo record recorrí los tres metros y me escondí tras el arbusto, por un instante me sentí a salvo, pero mi primo no se iba a dar por vencido tan fácilmente y la huerca ¡TAMPOCO! Me siguieron, no lo podía creer y ante la primera huida ya no tenía más remedio que seguir huyendo, a cinco metros de distancia había otro plumero, a como diera lugar tenía que llegar a él, esta vez no dejaría ninguna duda del pavor que sentía combinado con las ¡malditas mariposas que no me dejaban en paz! El tramo de un plumero al otro me lo avente echando ¡MAROMAS!, me detuve, agarre aire y las dos cuadras que había a mi casa me parecieron como diez metros.Un día como hoy, 22 de Noviembre, hace 34 años me case con esa encantadora güerita, mi ejote, mi lombriz, mi espetum, las mariposas siguen en mí, a veces se convierten orugas y me provocan indigestión pero soy un hombre afortunado. ¡GRACIAS! Te amo. 


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