El mismo de la otra vez

Vida

¿Realmente estoy en este lugar, en este momento con todos mis sentidos y sacando el mejor provecho a este instante de vida que es el único que cuenta? Hay en esta Tierra una gran cantidad de personas que se sientan a esperar a que la vida les de algo, como si la vida estuviera en deuda con ellos, sin querer reconocer que la vida no está en algún lugar esperando a que te decidas a vivirla, la vida está sucediendo en este instante, y no se detiene, no acelera ni desacelera, no sube ni baja, simplemente fluye, su ritmo es perfecto.El instante que dejaste pasar, el momento al que no le prestaste atención, simplemente se fue, no lo volverás a ver, la vida es muy sabia, conoce nuestras debilidades y nuestra altanería, por eso, los momentos se presentan uno tras otro, nunca son los mismos, nunca se repiten, siempre nos muestran una cara diferente para lograr engancharnos, para sacarnos de nuestra autocomplacencia, para evitar que perezcamos esperando.Esperar a que la vida te entregue algo te vuelve distraído, conformista y mediocre, te transporta hacia la ociosidad y te impide desarrollar los dones y talentos que recibiste al nacer, los cuales, necesitan del momento adecuado para desarrollarse. Esperar a que la vida me entregue algo, es suponer que mis padres me deben algo por haberme dado la vida, me impide ver las maravillas que esta me ofrece y que el esfuerzo de mi parte es mínimo, todo lo necesario para mi tranquilidad y felicidad, está al alcance de mi mano, solo tengo que alcanzarlo.Suponer que merezco algo por el solo hecho de ser, que para obtener algo de la vida solo es necesario desearlo es un error que todos cometemos en algún momento de nuestras vidas. Cada uno de nosotros somos merecedores de las cosas por las cuales hemos luchado, al hacerlo, siempre recibiremos un extra, porque la vida sabe la necesidad que tiene el ser humano de ser reconocido.El mundo actual, el que hemos fabricado para obtener felicidad, nos tiene totalmente confundidos, nuestras prioridades se han invertido, mientras algunos esperan, otros nos esforzamos, estudiamos y trabajamos incansablemente para obtener bienes materiales y riquezas que generalmente no necesitamos pero que nos excitan y nos inducen a desear más, pero ¿dónde quedan los sentimientos, el compañerismo, compartir lo que uno es, el amor al prójimo, el respeto a la vida,  procurar del bien común para ganar el bien propio?Estamos recibiendo el mes de Diciembre, otro año se termina, tenemos que pensar en que la edad se mide por el tiempo que nos queda y no por el que ya paso, se acerca la época del año en que los sentimientos del ser humano están a flor de piel, se vienen las peregrinaciones, de alguna forma todos en este planeta somos peregrinos en busca de posada, en busca de vida. Las posadas, con ellas tenemos la oportunidad de darnos a los demás y abrir las puertas de nuestro corazón a los peregrinos. Por supuesto, se viene la Navidad, el renacer de valores y sentimientos quepor momentos hemos perdido en nuestro andar, y finalmente la ilusión que nos provoca la llegada del año nuevo con proyectos, promesas, compromisos y la esperanza de corregir los errores cometidos, la certeza de que los momentos especiales que nos presente la vida los habremos de tomar y los sabremos compartir. En importante mencionar que en este escrito, mencione en varias ocasiones a Dios con uno de sus sobrenombres más conocidos “Vida”.Vuelve a leerlo pero ahora pon a Dios en su lugar. 


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