El mismo de la otra vez

Trece días

Trece días le duró el optimismo al Ing. Riquelme del estado en que iba a recibir el municipio. Después de la “borrachera virtual” por la inauguración del nuevo edificio de la presidencia, la ilusión que genera la nueva oficina, el puesto y la cantidad ilimitada de reflectores y entrevistas, se presenta la cruda y la necesidad de comenzar a informar la verdad de nuestra realidad, ante lo evidente de la desastrosa situación que vivimos. Fuimos muchos los que señalamos el peligro de no tomar en cuenta los señalamientos que se hacían sobre la situación en que iba a recibir la ciudad.
“El abandono de los servicios básicos y el deterioro de la imagen urbana de Torreón son más graves de lo que imaginaba”, comentó el alcalde. Sinceramente, no había necesidad de imaginar absolutamente nada, con solo dar una vuelta por cualquier rumbo  de la ciudad, era y es suficiente para comprender lo que el suspirante a una diputación estatal, Eduardo Olmos Castro dejó de hacer en nuestra ciudad y uno no se explica porque, ni el alcalde ni su equipo de trabajo notaron esto.
En la misma entrevista que concedió, mencionó que “necesitará más recursos de los contemplados en el presupuesto de egresos de 2014”. Por supuesto y es obvio que para cumplir con su plan, va a necesitar más recursos porque el problema actual, no solo radica en “el abandono de los servicios básicos y el deterioro de la imagen urbana de Torreón” sino en la gran cantidad de adeudos que se tiene con proveedores y suministradores de servicios. Es el momento de contar hasta diez, tomar aire y ubicarse en la realidad.
Algo que llamó mucho mi atención, fue el comentario de optimismo al decir que “contaremos con el apoyo del estado”. La pregunta obligada es si vamos a obtener ¿El mismo apoyo de recursos, por parte del estado, que tuvo el municipio en la administración de Eduardo Olmos? ¿De dónde va a sacar recursos el estado para apoyar al municipio si no puede sacar adelante los compromisos contraídos fraudulentamente en la administración de Humberto Moreira Valdés?
En verdad, son muy desafortunadas las declaraciones del Ing. Riquelme porque no es posible que durante los meses de campaña y los posteriores a su elección, ni él, ni su equipo de trabajo, en el cual siguen incrustados funcionarios de primer nivel que pertenecieron a la pasada administración se dieran cuenta de la triste realidad, “camellones llenos de basura y maleza; calles sucias; falta de alumbrado; grafiti; áreas verdes convertidas en basureros, y drenajes tapados” (habría que agregar escases de agua, pavimentación en pésimo estado, plazas y jardines abandonados, cientos de palmas secas regadas por las principales avenidas y bulevares, etc. etc.).
Y para mí, lo más frustrante de sus declaraciones y que nos da luz de hacia dónde puede dirigirse esta administración si no estamos atentos e insistimos unidos en trabajar por el bien común, es la siguiente; “aquí no se trata de echar culpas o preguntar por qué nunca los sancionaron”, El típico y claro ejemplo de la forma de proceder en tiempos de los Moreira, borrón y cuenta nueva. Por supuesto que no se trata de “echar culpas”, pero SI  de fincar responsabilidades, no se trata de preguntar “porque nunca los sancionaron”, se trata de sancionarlos ahora, en este momento son la autoridad y les corresponde enderezar lo que este chueco, independientemente de quien lo generó.


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