El mismo de la otra vez

Temporada de lluvia

La semana anterior tuvimos en nuestra Comarca Lagunera, la fortuna de recibir agua en abundancia por medio de la lluvia, grandes recuerdos de mi niñez. En esta región semidesértica, todos ansiamos y esperamos que el Dios Tláloc nos envíe algo de este preciado líquido necesario para la vida.


Para los niños, es pura diversión, sobre todo porque con cualquier llovizna las calles se inundan y se prestan para realizar toda clase de juegos acuáticos, el problema es que después de un día lo que era diversión se transforma en molestia y un posible foco de incubación de enfermedades gracias al deficiente sistema de drenaje con el cual contamos.


La gente del campo suele ser la más beneficiada por la temporada de lluvias y trabajan para sacarle el mayor provecho a sus tierras, por supuesto esto genera ingresos económicos y derrama de consumo en todos los ámbitos de servicios para la región, es indiscutible que cuando la temporada de lluvias es abundante, la gente que vive del campo, sean ejidatarios o pequeños propietarios sonríen, comparten y en general contagian optimismo.


La población en general, nos alegramos y regocijamos porque los días se refrescan, es el anuncio de que los calores extremos están viviendo sus últimos días, se recargan los mantos acuíferos, actualmente muy mermados por la irresponsabilidad de autoridades que otorgan permisos sin medir las consecuencias. Si llueve en la parte alta de los ríos, que generalmente ocurre, nos proporciona seguridad y tranquilidad porque la recarga de las presas asegura el próximo ciclo agrícola y con ello la venta de tractores, equipos, camionetas, se incentiva la construcción y con ello el comercio en general.


En fin, el agua es una bendición que todos recibimos con alegría, nos reconforta y nos impulsa a seguir trabajando y dando todo por nuestra querida Comarca Lagunera, pero en estos días, he descubierto que hay un tipo de creatura que se ve enormemente favorecida con todo tipo de lluvia, desde una pequeña llovizna hasta un torrencial aguacero, me refiero a los responsables de mantener el pavimento de las calles en buenas condiciones, aunque parezca paradójico, ellos reciben la lluvia con una inmensa alegría porque les da la excusa perfecta para cubrirse de las pésimas condiciones en que se encuentra el pavimento.


Esto nos da una clara idea de que en esta bondadosa y benévola Comarca Lagunera viven más habitantes que ciudadanos, recuerda, habitante es el que habita, ciudadano es el que participa, comparte y toma riesgos con la comunidad.


Los servicios en general son de muy mala calidad, incluyendo el pavimento, no puede ser que con la escasa cantidad de agua que llueve al año, sea suficiente para arruinar las calles. La realidad es que la calidad del trabajo y materiales que se utiliza es muy mala, acorde con la calidad de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de supervisar la calidad de los servicios y solapados por la ínfima calidad ciudadana de los habitantes de la región.


Por todos lados escuchamos a autoridades, políticos, empresarios, universitarios, maestros y conferencistas que hablan de la “excelencia”, con el perdón de todos ellos y de todos los que puedan leer este cuento, la realidad es que los habitantes de este gran país, estamos más cerca de la mediocridad que de la excelencia.


rsegura57@gmail.com