El mismo de la otra vez

Semana Santa 2015

Hoy es domingo, y este en especial, se le conoce como Domingo de Ramos, momento de recordar, recordar es vivir, es regresar en el tiempo para valorar algunos instantes de nuestras vidas que dejaron en nosotros algo positivo, algo para compartir con nuestros hijos y nietos, tiempo para estrechar los lazos familiares y de amistades que por algún tiempo y por diversas circunstancias dejaste de ver, tiempo de esperanza.Los recuerdos que tengo de mis primeras Semanas Santas, no son muy agradables que digamos, tengo recuerdos de terror cuando me llevaron a ver la película de Ben-Huir, luego la procesión de la crucifixión en el campo de futbol del Club San Isidro, en otra ocasión me tocó ser apóstol un jueves Santo y un padre me lavo los pies, además, tuve que usar un disfraz de apóstol y huaraches, nunca me han gustado los huaraches.Ya más grande, las cosas cambiaron, nos íbamos a Mexiquillo, en la Sierra de Durango, con otras familias y nos divertíamos paseando en moto o simplemente caminado, explorando y haciendo algunas travesuras.

Después de dos años haciendo este viaje, cambiamos el rumbo y el escenario, de los bosques, pinos, musgo, arroyos y cascadas nos trasladamos a un terreno aparentemente muy árido, y digo “aparentemente” porque aunque es un terreno semidesértico, es una región donde abunda el ganado para engorda.Recuerdo el momento en que mis Papás nos dijeron que ese año no iríamos a Mexiquillo, la idea no nos gustó mucho pero cuando supimos la razón, o al menos yo, me sentí muy emocionado, por una semana no pude dormir esperando el día de irnos, la incertidumbre era tan grande que no ponía atención en la escuela y siempre andaba distraído.

Ese año, fuimos para el rumbo del 120, por allá, un compadre de ni Papá, tenía un rancho.

El rancho se llama Palo Chino, es una de las mejores semanas que he pasado en mi vida, el lugar, estaba increíble, la casa grandísima, la comida excelente, podíamos pasear en moto, montar a caballo, hacer excursiones y salir de cacería con mi Papá, los compadres y los hijos de tres familias, aunque los señores eran cazadores aficionados, no recuerdo que andando con nosotros hubieran cazado algún animal, tal vez porque querían que aprendiéramos a respetar a los animales.Aunque mi familia era de motocicleta, a mí me encantaba andar a caballo, recuerdo haber ido en una ocasión con los rancheros a arrear el ganado porque les iban a poner la marca del rancho, recuerdo también una procesión que hicimos con las familias de los vaqueros, seguramente el viernes Santo, a una pequeña capilla que había cerca de la casa principal, gratos recuerdos que me impulsan a cuidar el patrimonio que más vale en esta vida, la familia. 


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