El mismo de la otra vez

Recuerdos

En ocasiones, es muy frustrante, la labor de señalar e informar para lograr concientizar a las personas que habitamos en esta región, la necesidad urgente que tenemos de pasar de ser habitantes observadores y pasivos, sin responsabilidades ni obligaciones para con nuestra comunidad, a ser ciudadanos participativos, activos y responsables que tienen como meta el bien de la comunidad. También, en ocasiones, se presentan gratas sorpresas que me alientan a continuar con esta labor.La semana pasada, recibí siete correos de igual número de alumnas y alumnos de la Pereyra, jóvenes de 15 años que están en un taller de periodismo, me supongo que el maestro les encomendó leer el artículo que escribí en Milenio Diario sobre la necesidad que tenemos los ciudadanos de participar en la política. Fue muy gratificante leer los comentarios de estos alumnos, primero, porque te das cuenta de que el trabajo realizado no ha sido inútil y no es cierto aquello de; “al final todo sigue igual”, y segundo porque ese día en especial, amanecí frustrado ya que el día anterior había ido al IMSS a conseguir cita con el neurólogo para poder surtir una medicina. No viene al caso en este escrito platicar por todo lo que tienes que pasar para conseguir la receta, solo diré que necesitas armarte de paciencia y tolerancia.En otras ocasiones he comentado que soy orgullosamente ex Pereyra y tocó la casualidad de que al día siguiente de recibir estos correos, me junté a cenar con tres compañeros, también ex alumnos de la Pereyra a quienes por circunstancias del destino había dejado de ver por muchos años y a quienes también por esos misterios y sorpresas que la vida nos regala, tuvimos un reencuentro hace aproximadamente año y medio y desde entonces procuramos reunirnos a cenar cada miércoles para “cambiar al mundo”, hasta el día de hoy no hemos logrado cambiarlo pero al menos cada uno de nosotros estamos cambiando.Por mera casualidad, ese día, la mayor parte de la plática se centró en recuerdos de la escuela, detalles que en la actualidad los alumnos ya no tienen oportunidad de vivir como las paradas y los viajes en el autobús del colegio. Recordamos a algunos de los maestros, que en aquellos tiempos eran “La Seño” o “El Profe”, recordé a una de mis maestras a quien le tuve mucho aprecio, le hablaba de “usted” con el respeto propio de esos años, al terminar la primaria, dejé de verla. Nos volvimos a ver hace un año en una reunión de PC-29 Laguna A.C., ahora le hablo de “Tú” y por su nombre pero con el mismo respeto y aprecio de siempre.Me queda claro, que una parte importante de nuestra formación, fueron los maestros y por supuesto los padres que tanto nos enseñaron, no voy a mencionar a ninguno en especial, porque todos los que conocí, en su momento y a su manera, dejaron huellas positivas en mi ser, y en gran medida, en los momentos que he pensado que vivir no tiene sentido, siempre florece en mí, la semilla de Dios y en Él encuentro respuestas, paz, serenidad y esperanza para continuar.Gracias a estos muchachos por sus comentarios que sin duda me impulsan a seguir, gracias a mis Papás que me dieron la oportunidad de tener una educación sustentada en valores morales. El día de hoy al mirar lo creado en la tierra y el universo, me permite estar cierto y seguro de que esta vida es de aprendizaje y que después de la muerte lo mejor está por venir.  


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