El mismo de la otra vez

Tales de Mileto

¿Cuál es la más fuerte de todas las cosas? ¿El diamante? ¿La voluntad? ¿La esperanza? ¿La fe? Cada uno de nosotros tenemos nuestra respuesta, hoy me voy a concretar a la respuesta que dio hace miles de años Tales de Mileto: “La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta todos los peligros de la vida”.
De acuerdo a esta sentencia de Tales de Mileto, los laguneros y los mexicanos tenemos prácticamente cubiertas nuestras necesidades, es por eso que nos mantenemos tranquilos ante los abusos que constantemente cometen las autoridades a las cuales ni siquiera elegimos, solo votamos por lo que había
Al parecer nuestras necesidades están cubiertas, todos tenemos una pantalla HD en casa aunque utilicemos la mitad de nuestro salario para pagarla, tenemos nuestro carro aunque sea ilegal, comemos frijoles y tortillas, de vez en cuando recibimos agua y tenemos un poste de alumbrado público afuera de la casa que no funciona y eso me da la oportunidad de dormir sin comprar cortina, nuestros hijos tienen Nintendo o X-BOX, en ocasiones los dos así, no nos molestan, trabajo doble turno pero gano como si fuera solo uno, pero con eso completo para las cheves y las papitas para ver el futbol, en fin todo cubierto.
¿Pero en realidad esas son necesidades, o solo son necedades que nos impiden ver lo que en realidad necesitamos? ¿Por qué insistimos en relacionar las cosas importantes y de valor con cuestiones económicas? ¿Por qué conformarnos con tortillas y frijoles si podemos enriquecer nuestro menú? Una necesidad, me lleva a otra, por ejemplo, al comprar una televisión de HD, me lleva a contratar el servicio satelital o de cable.
Lo que sucede, es que nos hemos acostumbrado a satisfacer solo las necesidades físicas, las del alma o espirituales las hemos hecho a un lado, y al final, esas son las que en verdad tienen valor y las que nos hacen luchar y superarnos. Cuál es la razón por la cual hemos olvidado la necesidad de amar, de compartir, de perdonar, de apoyar, dónde quedó la necesidad de ser solidarios, de buscar la paz, no tengo la menor duda de que los mexicanos, de una u otra manera tenemos cubiertas nuestras necesidades físicas, económicas y materiales, no hay otra forma de explicar que seamos tan pasivos, es simplemente que al pensar que nuestras necesidades están cubiertas, no hay “peligros en la vida a los cuales enfrentar”.
Es indiscutible que nos hemos habituado a valorarnos por nuestras posesiones y no por lo que somos, es por eso que nos sometemos tan fácil a quien ostenta el poder, poder que nosotros mismos le concedimos, es tiempo de buscar, hasta el agotamiento renovador, nuestras verdaderas necesidades, las que nos devolverán nuestra dignidad, las que nos regresarán el valor, la fuerza, la perseverancia y la confianza para recuperar la autoestima perdida, le preguntaron también a Tales de Mileto: ¿Qué es lo más constante? Su respuesta fue; la esperanza, porque permanece en el hombre después de que lo ha perdido todo.


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