El mismo de la otra vez

Mandela

Dentro de cada uno de nosotros, existe un ser excepcional, un ser único con toda la capacidad y los dones necesarios para dejar huella, para que nuestro andar en esta tierra,no pase desapercibido, algunos de nosotros seremos más notorios y otros más discretos, no se trata de ser un Mandela, una Madre Teresa, un Martín Luther King, se trata de ser lo que eres. A todos se nos dieron los mismos dones y cada uno tenemos la responsabilidad de utilizarlos y compartirlos para sentirnos bien, para obtener de ellos la felicidad que nos impulsa a luchar por un mundo más justo.
“Si yo tuviera el tiempo en mis manos, haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”. Esta es una de las muchas frases que nos dejó Nelson Mandela para que no se nos olvide que somos humanos, para que no se nos olvide que esta, es la única vida que tenemos, por lo tanto hay que vivirla de modo que si alguien nos pregunta “si tuvieras la oportunidad de cambiar algo de tu vida, ¿Qué cambiarías? NADA, “haría lo mismo otra vez”.
En mi vida como en la de todos, ha habido decepciones y momentos de intensa felicidad, abundancia y escases, desesperación y tranquilidad, aprendizaje y necedad, esperanza y desilusión, todo esto me ha ayudado a formar mi carácter, por momentos me he desviado, he tomado el camino incorrecto llevado en ocasiones por la avaricia, en otras por la inseguridad en mi persona, por las modas o tendencias incluso llegue a pensar que el mundo conspiraba en mi contra y que no era yo quien fallaba sino el mundo que no estaba hecho a mi medida. Fueron momentos en los que renegué de mis capacidades y odie lo imperfecto de mi ser, momentos en los que definitivamente estaba dispuesto a cambiar mi vida por cualquier cosa que me ofrecieran.
¿Que nos diferencia a la gran mayoría de los seres humanos ordinarios de los seres extraordinarios que han trascendido por su capacidad de dar y compartir sus dones por el bien común? Que han superado sus temores, que han entendido que vivimos en comunidad, que no podemos perder nuestra dignidad por el abuso de unos cuántos, que siempre hay la posibilidad de cambiar el rumbo, que la única manera de “obtener cosas extraordinarias, es haciendo cosas extraordinarias”, que al final de nuestra  vida, el único juicio que vale, es el que uno mismo hace de su persona. Decía también Mandela; “La muerte es algo inevitable. Cuando el hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar. Creo que he hecho ese esfuerzo, y por lo tanto, dormiré por toda la eternidad”.
Tengo 56 años, a los 18, nunca pensé llegar a tanto, el año 2000 se me hacía tan lejano que estaba seguro que no llegaría a verlo. Pase por un infarto hace ya cuatro años y una operación para quitarme un tumor en el cerebro hace poco más de un año, he tenido el privilegio de contar con una familia excelente, educación de primera, amistades duraderas y sinceras, he podido viajar y conocer las maravillas que este mundo nos ofrece, cuando muera, “quiero dormir por toda la eternidad”.
Otra de Mandela; “No quiero ser presentado de forma que se omitan los puntos negros de mi vida”. Batalle muchos años, me costó mucho entender que los puntos negros de mi vida, nunca fueron tan negros como yo imaginé, que de ellos obtuve las mejores enseñanzas, que gracias a esos puntos negros hoy aprecio quien soy, esos puntos negros me han llevado de lo ordinario a lo extraordinario.


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