El mismo de la otra vez

Juventud y vejez

La semana pasada cumplí 57 años, no digo que sea viejo, pero me estoy acercando a esa edad en la cual, algunas de las actividades que hacía sin esfuerzo, ahora comienzan a pesar. Quiero jugar con mi nieta en el piso y todo transcurre bien hasta el momento de tener que levantarme, necesito esforzarme para subirme a la azotea y hacer algún tipo de reparación o mantenimiento a los aparatos de aire, pero soy consciente de que “envejecer, es la única manera que hay para vivir mucho tiempo”.Estoy llegando a la vejez consciente de que esta se tiene que presentar, ya no pretendo hacer cosas a la velocidad que los jóvenes las hacen, me siento a gusto con el tiempo que le dedico al aspecto físico de mi persona, no soy un atleta, si no lo fui entre los 25 y los 35 no pretendo serlo en este momento. Mi preocupación es con mi peso, porque soy muy aficionado a la comida, a cualquier tipo de comida, para poner las cosas en su lugar, soy glotón y el ejercicio que hago, no me alcanza para controlar la “panza” ni las “radiales laterales”.Es un hecho, que con el tiempo se pierde agilidad, movilidad, algunos ganamos peso, otros lo pierden, las ganas de competir y ser el mejor se van quedando a un lado y las reemplazamos por las ganas de vivir y de compartir, perdemos la iniciativa de la juventud pero a cambio obtenemos experiencia, confianza y en la mayoría de los casos, sabiduría.Sigo haciéndome cargo del jardín de mi casa, no cuento con sistema de riego y me he negado a ponerlo, me gusta, me distraigo y puedo observar los grandes y asombrosos cambiosque la naturaleza nos ofrece, me permite ser parte del medio y de la transformación que ocurre en mi entorno, disfruto enormemente de la vida porque he recibido grandes regalos de ella, tengo salud, una esposa que me ama y me cuida a pesar de que en ocasiones con mis escritos la meto en problemas, de ella he aprendido a comprometerme con diferentes causas y a perseverar, mis hijos de quienes he obtenido las mejores y más importantes enseñanzas de mi vida, por ellos he aterrizado cuando mi ego me mantenía volando. Que decir de mis Papás, sobre todo de mi Mamá que permanece con nosotros, mis hermanos y mi familia en general.Sigo sacando cada domingo la vieja máquina de cortar zacate, ya no hago el trabajo de un jalón como antes, ahora me voy por partes pero al terminar, veo mi obra y me siento muy bien. La verdad es que no tengo idea de cuánto tiempo viviré, eso no me abruma ni me pesa, hay gente que vive muchos años sin apreciar su vida porque añoran volver los 40. Hace un año recibimos,a nuestra primer nieta, “Nerea”la segunda generación surgida del amor que un día nos prometimos mi esposa y yo, un nuevo ser en el cual podemos observar y apreciar lo grandioso de la creación.Estoy satisfecho con mi vida, ya no temo a mi pasado y reconozco mis errores, pienso en el futuro como una posibilidad que dependerá de las acciones que realice el día de hoy, aproveche lo que fue mi juventud y de ahí obtuve las bases para vivir esta nueva etapa que se presenta como un baúl repleto de sorpresas, reconozco que para lograrlo, Dios siempre estará a mi lado y aceptare gustoso los momentos en que me tenga que cargar. 


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