El mismo de la otra vez

Insomnia

Hay una película muy buena de Al Pacino de hace algunos años, se llama “Insomnia”, trata de un detective de Los Ángeles, el cual, junto con su compañero, son enviados a resolver un caso de asesinato de una jovencita a un pueblo de Alaska, el asunto es que en el departamento de policía de Los Ángeles, es investigado por asuntos internos, acusado de alterar pruebas en un caso de homicidio de un niño.


El detective, viendo que hay la posibilidad de que suelten al asesino por falta de pruebas, planta evidencia, con la presión que ejerce el equipo de asuntos internos, su compañero está dispuesto a hacer un trato y declarar en su contra. Ya en Alaska, ambos detectives son llevados a la escena del crimen por policías locales. La escena  se desarrolla en exteriores, un día muy frío, un arroyo con piedras de muchos tamaños que obstaculizan el paso y una neblina muy densa que impide ver claramente a más de dos metros. Por alguna razón, el asesino regreso al lugar del crimen y se inicia una persecución prácticamente a ciegas, entre los detectives de Los Ángeles hay desconfianza y miedo, se topan de frente pero solo se distinguen las siluetas, cada uno con un arma en la mano, Al Pacino dispara y mata a su compañero, en ese momento le entra el pánico, nadie creerá que fue un accidente, decide callar y culpar al asesino de la chica, el cual presencia la escena y aprovecha para huir.


Desde el momento en que el detective decide callar (perdió el camino), se encuentra perdido, es su segundo error, el primero, fue plantar evidencia para que encarcelen a un asesino con el argumento de “el fin justifica los medios” y segundo, mentir con respecto al accidente, su reputación ya estaba en entredicho, su pensamiento fue que nadie le creería.


¿Cuántos de nosotros nos encontramos en esta misma situación? empresarios, comerciantes, agricultores, policías, maestros y servidores públicos de todos los calibres, comenzamos cometiendo un “error justificado” el cual desata una cascada de malentendidos, justificaciones y engaños que desembocan en corruptelas y ciudadanos y funcionarios corruptos, para tapar el error inicial. Una simple infracción de tránsito provoca un soborno, una necesidad económica, lleva a un funcionario a extorsionar al ciudadano, la ignorancia te orilla a la prepotencia y al abuso del poder, así, una acción aparentemente inocente y hasta “justificada” genera gente corrupta, corruptible y corruptora.


Ya para el final de la película, una policía local, descubre la verdad, el detective le confiesa lo sucedido en el momento en que se desata un tiroteo con el asesino de la jovencita, Al Pacino lo mata pero resulta mortalmente herido, la policía le dice que no hay necesidad de que se enteren de lo que realmente sucedió, finalmente, la muerte del compañero fue un accidente, se dispone a arrojar al arroyo la evidencia que incrimina a Pacino, él la detiene y recordando por lo que él ha pasado le dice; “no pierdas el camino”.


¿Cuántos de nosotros hemos perdido el camino? ¿Te has preguntado porque no eres capaz de oponerte a los abusos de las autoridades? ¿Estas libre de culpa para arrojar la primera piedra? Un pequeño abuso te lleva a uno mayor si no eres capaz de reconocer tus errores y enmendarlos, nadie es ajeno a cometerlos, todos en algún momento hemos “perdido el camino” pero todos lo podemos reencontrar, no busques escusas ni esgrimas argumentos para justificar lo que de inicio sabes que no se puede justificar y serás un ciudadano valioso para tu comunidad.


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