El mismo de la otra vez

Inmigrante panameño

El domingo por la mañana me dirigía a recoger a mi Mamá a su casa, es el día que le toca a mi familia cuidarla y prestarle atención, lo cual, hacemos con gusto como respuesta a lo que durante años nos regaló y que aun y a pesar del Alzheimer, lo sigue haciendo, sus ocurrencias y confusiones nos maravillan y nos dejan enseñanzas, es casi como tratar a un niño en sus primeros años.En el crucero de la Calzada Abastos y Diagonal Reforma, se encontraban algunos jóvenes, a todas luces centroamericanos apelando a la buena voluntad de automovilistas, solicitando ayuda económica para lograr llegar a la frontera con USA. Hace tiempo que he tenido la intención de platicar con alguno de ellos, lo he hecho pero solo mientras la luz del semáforo cambia rojo a verde. Traía algo de tiempo extra así que decidí estacionarme y llamarle a uno de los jóvenes que estaba cerca de donde me estacioné.Me dijo que se llamaba Ramón y se dirigía a Cd. Juárez para cruzar porque en Santa Fe lo estarían esperando, tenía 22 años y en su país no había oportunidad para jóvenes como él por eso había decidido buscar una oportunidad en USA, a pesar de la gran cantidad de problemas que estaba enfrentando y estaban lejos de terminar. ¿De dónde vienes? Le pregunté, la respuesta me sorprendió, en otras ocasiones me había topado con gente de Honduras, El Salvador, Belice, Venezuela, Colombia y Costa Rica pero era la primera vez que me encontraba con un ciudadano de Panamá.La imagen que yo tengo de Panamá, es la de un país floreciente, impulsado por el Canal que lleva su nombre dónde existe libertad, hay seguridad y oportunidades para todo aquel que quiera trascender. Lo que Ramón me platicó en no más de diez minutos me sorprendió, parecía que me estaba hablando de cualquier ciudad de México, inseguridad, servicios de mala calidad, escasez, trabajos mal remunerados, bajos niveles de educación, corrupción y no tiene ningún sentido seguir.Llevaba tres semanas viajando y ante mi asombro, decía que él, también se había desilusionado de México, que en general, los mexicanos los tratan con desprecio y no se diga las autoridades, me platicó, que para su desgracia los policías mexicanos piensan que por el hecho de venir de fuera con rumbo a USA suponen que vienen cargados de dinero, en los primeros días te bajan todo lo que traes, por eso anda uno pidiendo para seguir, y a nosotros, los de color nos identifican muy fácilmente.Cada uno de estos jóvenes tiene una historia que contar, muchas de las vicisitudes que tienen que pasar, nosotros ni siquiera las imaginamos, lo que debemos preguntarnos es si en algún momento esta situación nos alcanzará a nosotros y también tendremos que emigrar con una mano adelante y con la otra atrás. Es el momento de sacar todo lo bueno que hay en cada uno de nosotros, de ver las cosas maravillosas que a diario se presentan, este muchacho panameño me dejó una lección de vida, algo aparentemente oscuro, me llenó de luz, todo en este universo se presenta por una buena razón, no importa cómo se vea en ese instante, al siguiente le encontrarás el valor, siempre y cuando estés dispuesto a encontrarlo. 


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