El mismo de la otra vez

El Ingeniero

El jueves recibí la invitación de un amigo para acompañarlo a la ciudad de Durango, él iba a visitar a un cliente y yo aproveché el momento para conocer a un Ingeniero algo mayor que yo, quien es el encargado de uno de los distritos de riego en la ciudad de Durango. Además, aproveché porque en lo personal, me gusta la carretera y me encanta la ciudad de Durango, en algunos momentos de mi vida he pensado en irme a vivir para allá. El Ingeniero, es una persona que ama profundamente el campo, sin haber nacido en él, de extracción humilde de la ciudad, pero con grandes conocimientos de la vida campirana y con una educación familiar privilegiada, estuvimos con el poco más de una hora y la verdad podría haber estado más tiempo escuchando sus experiencias y anécdotas.


Él se crió en la ciudad, pero muchos de sus parientes vivían en el campo, así que los fines de semana aprovechaban para visitarlos. Cuenta que de regreso a la ciudad, iban cargados de tomates, cebollas, calabazas, ejotes, higos, en fin, cada familia tenía un pequeño huerto familiar el cuál compartían con quienes los visitaban, nos decía contristeza que esa tradición se ha perdido, los pequeños huertos familiares y los árboles frutales han desaparecido y en su lugar, cada vez que los parientes de la ciudad visitan a los del campo, van cargados de refrescos de dos litros, bolsas de papas y frituras de todo tipo. Me llamó mucho la atención la admiración que sentía por la manera en que se cultiva en La Laguna, inclusive platicó que en varias ocasiones había llevado a su hijo, quien tiene un rancho, para que viera la forma en que trabajan los pequeños propietarios de la región Lagunera y la necesidad que él tiene, de no pensar como ejidatario, que su propuesta debe ser la de empresario y así generar fuentes de empleo.


Nos comentaba que desde hace tiempo los políticos mexicanos han sido rebasados por las necesidades de un mundo que cambia y se tecnifica constantemente, que son un obstáculo para el desarrollo del país, que no estaba de acuerdo en que se siguiera despilfarrando recursos con préstamos otorgados a ejidatarios y pequeños propietarios que nunca se recuperan, porque no tienen la capacidad ni la experiencia para sacarle fruto a los recursos recibidos. Que sería mejor apoyar y SUPERVISAR a los grandes productores que saben y conocen como aprovechar los recursos y generar empleos bien remunerados para la gente del campo con la condición de que reciban educación de calidad. Mencionó aquel famoso dicho “tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU”. Nos decía que estar cerca de EEUU ha sido una bendición que no hemos sabido aprovechar, que los habitantes de los países centro y sudamericanos, darían cualquier cosa por estar en nuestro lugar, que como podríamos ser tan ciegos de no ver los grandes beneficios que esto nos representa tan solo en la cantidad de recursos que los paisanos envían anualmente a México y que después del petróleo, es la mayor fuente de ingresos para nuestro país. En fin, a veces es necesario que alguien a quien erróneamente consideramos menos privilegiado que uno, nos venga a poner en nuestro lugar, sin lugar a dudas vivimos en un país extraordinario al cual no hemos sabido sacarle el provecho adecuado.


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