El mismo de la otra vez

Generosidad

“El ser humano por sí mismo puede despertar su “disposición de ayudar a los demás” y, así, encontrarle un nuevo sentido a su vida. Tener disposición de ayuda es un placer y un  privilegio exclusivo de aquellos de corazón generoso que se interesan genuinamente por los demás. Gente así es la que reclama a gritos nuestro país y la humanidad entera”.
Esta clase de pensamientos a todos se nos vienen en algún momento de nuestras vidas, cada uno de nosotros “podemos despertar nuestra disposición de ayudar a los demás”. “Tener disposición de ayuda es un placer y un privilegio exclusivo de aquellos de corazón generoso”. Yo puedo afirmar que todos sin excepción tenemos un corazón generoso, y no importa lo que hayamos pasado en nuestra vida la generosidad no se pierde, solo permanece oculta esperando a que “la despertemos”.
La generosidad  no es privativa de un selecto grupo de personas, se nos dio a todos por igual, pero como todo en esta vida, hay que cultivarla, aunque todos la recibimos, no sale a luz por sí sola, se requiere de disposición y entrega, hacer consciencia de que alguien necesita de mí y yo necesito de alguien. ¿De qué  me sirve tener un don si no soy capaz de compartirlo?
Como seres humanos, nos enfrentamos día a día con nuestro egoísmo, a través de los años hemos cultivado en demasía la necesidad de poseer, porque poseer bienes materiales te da poder, estatus, “respeto” y esto es indiscutible, pero de que vale tener todo el oro del mundo si no has despertado en ti, la necesidad y la disposición de compartirlo y ayudar a quien por diversas circunstancias es menos favorecido que tú.
Ser generoso no significa desprenderte de lo que tienes para darlo a los demás, ser generoso significa que tienes la capacidad de generar recursos, ideas, propuestas, y llevarlas a cabo para que un número de personas, incluyéndote a ti, se beneficien de ello y las compartas con gusto.
“Gente así, es la que reclama a gritos nuestro país y la humanidad entera”. Hay tantos ejemplos en nuestra realidad actual     de que muy poca gente es capaz de ser generoso con sus semejantes, estamos tan encerrados en nuestra inexistente burbuja de confort que los sentimientos, el alma y el ser espiritual que nos diferencia de las demás creaturas en este planeta, se ha perdido, lo hemos perdido.
Actualmente la necesidad de encontrar el alma, el espíritu y recuperar los sentimientos como la generosidad, están llevando a más gente a buscar alternativas que llenen ese vacío que hay en nuestro interior, desafortunadamente esto en muchos casos, fomenta el individualismo y el desmedido amor hacia uno mismo.
“La generosidad, motiva a las personas a que desarrollen y utilicen todo su potencial, y así les estarás ayudando a levantar los cimientos más sólidos, y a hacer estructuras gigantescas de sus propias vidas. ¿Quieres tener disposición? ¿Quieres vivir la magia de tu disposición?  Enamórate de ayudar a la gente. Cuando te hayas atrevido a desarrollar esa obsesión de ayudar a los otros, habrás descubierto el significado de una vida más rica y abundante”.
También es cierto, que existen personas incapaces de recibir la generosidad de quien la ofrece, que eso no te detenga, la generosidad, es una de tantas cosas que te ofrece bienestar, alegría, satisfacción y autoestima cuando te desprendes de ella.


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