El mismo de la otra vez

Fuegos artificiales

Por momentos, me agota escribir sobre política, he descubierto un engaño, una manera muy sutil, en que las autoridades y gobernantes nos mantienen distraídos y nos impiden concentrarnos en una sola cosa. Es un hecho que ellos manejan recursos económicos y humanos casi ilimitados, tienen a su disposición cientos de miles de empleados que nosotros los ciudadanos pagamos y ellos los utilizan a su antojo.
¿A qué me refiero con esto? Bueno pues que todos los días nos presentan cosas nuevas en que pensar, hoy es el agua, mañana el alumbrado, antier la inseguridad, pasado mañana un nuevo proyecto, nos dicen que el gobernador se va de viaje a China y que lo acompaña el presidente municipal y nunca sabemos cuánto gastaron y que resultados tuvieron.
Los diarios locales hablan de la inseguridad y de accidentes viales que las autoridades tratan de ocultar, los nacionales nos enredan en la reforma energética y hacendaria pero nunca sabemos que es lo que pasa realmente o si todo este circo realmente nos traerá algún beneficio,en la tv vemos a los grupos de autodefensa de Michoacán y los abusos hacia los migrantes.
Vivimos diariamente de promesas incumplidas, de incongruencias por parte de los partidos políticos que se acusan mutuamente, inclusive entre los del mismo color, de raterías y atropellos, son incapaces de anteponer los intereses nacionales a los de su partido.Aunque a muchos de sus principales actores como, gobernadores, senadores, diputados y presidentes municipales se les relaciona con actos delictivos, siempre salen impunes y siempre están en las primeras planas por sus abusos y cinismo.
Cuando algún mexicano de cualquier nivel académico, socioeconómico o intelectual cuestiona o pregunta, inmediatamente el gobierno arranca su poderosa pero obsoleta maquinaria para desacreditar e impedir que logremos unificar criterios y avanzar en un mismo fin. Todo, absolutamente todo lo que hacen, los que ostentan el poder, está pensado y planeado para confundirnos, disuadirnos, engañarnos y dividirnos utilizando todos los medios a su alcance.
Manejan a la perfección los fuegos artificiales y en cuanto ven que la gente no se va con la liebre, de inmediato los lanzan para que todo mundo los vea, son tan llamativos y provocativos y los ciudadanos nos hemos acostumbrado a los grandes espectáculos de bajísima calidad que nos presentan, que de inmediato nos enganchamos y por días y semanas no hablamos de otra cosa que no sean los benditos fuegos artificiales. Cuando la euforia termina, generalmente nos topamos con la novedad de un nuevo impuesto o el alza de uno que ya existía, que nos aniquila, aprobaron alguna ley inverosímil o simplemente nos legalizaron la MEGADEUDA.
El aparato publicitario y promocional les da magníficos resultados porque nos mantiene preocupados por un montón de suposiciones mientras ellos se ocupan de saquearnos, empobrecernos, endilgarnos deudas que nunca autorizamos y nos obligan a votar por personas que no elegimos. Cuando no eres consciente de que esto está ocurriendo, puedes tener o dar el beneficio de la duda, pero cuando estás consciente de lo que te inducen a hacer, eso es por una parte abuso de poder y por la otra sumisión, conformismo y falta de valor para enfrentar al opresor.


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