El mismo de la otra vez

Feliz Navidad

24 de Diciembre, hoy, los católicos festejamos el nacimiento del Niño Dios, de Jesucristo, alrededor de este hecho, se han creado diferentes mitos, leyendas y cuentos, en el transcurso de mí vida, he tenido diferentes interpretaciones de lo ocurrido hace más de dos mil años en Belén de Judá. En cada país del mundo, en cada región se festeja de alguna manera y adaptando el hecho a sus costumbres.Navidad, es encontrar en uno mismo una razón suficiente para vivir, dar y compartir los 365 días del año, creer en uno mismo, comprender que, dificultades siempre vamos a encontrar en el camino y que debemos prepararnos para sortearlas, que sin duda en algún momento nos tropezaremos pero que en nosotros está la capacidad de aprender de nuestros errores, con cada segundo tenemos la opción de enmendar, cada día es una puerta llena de oportunidades que se abre para mirar siempre hacia adelante, el ayer es solo un recuerdo para no caer de nuevo con la misma piedra, no para atormentarnos ni lastimarnos.Navidad no es sacar los remordimientos a pasear, no es el momento para compensar por medio de obsequios ostentosos la falta de cariño, respeto y amor que hemos escatimado a nuestros seres queridos, tampoco acabar con la economía y la tranquilidad familiar por pretender dar regalos que están, por el momento, fuera de nuestro alcance, definitivamente no es el momento para deprimirte e intentar irradiar sentimientos de compasión hacia tú persona para que te perdonen, es el momento ideal para perdonar.Navidad, es renacer, es darte la oportunidad de ser tú mismo, de mostrarte a los demás tal y como eres sin pretensiones, saber y sentirte igual a los demás y agradecido por todo lo que tienes y que funciona correctamente. ¿Te falta algo? lucha y trabaja por obtenerlo sin abusar o aprovecharte de los demás. Navidades sentirte sabedor de todo lo bueno que hay en ti, comprender que necesitas  compartirlo.Hace 46 años reconocí que Santoclos, existía solo en mi mente porque así lo quisieron mis Papas, muchos eran los rumores acerca de que el sr. Clos, no era real, que era un mito para obligarnos a portarnos bien, durante un año me resistí a aceptarlo, no estaba preparado, pero el momento llegó.Hoy y desde los doce años, el espíritu de la Navidad vive en mí, la esperanza, la ilusión y su presencia, me ayudaron en muchas ocasiones a levantar la cabeza y seguir adelante, a no rendirme, a sacarle provecho a todo lo vivido. A todos los que me conocen y a los que no, les deseo que tengan paz en sus corazones, que la vida sea amable tanto o más como ustedes son amables con la vida, que la armonía que reine en el seno familiar los ilumine en momentos de oscuridad y que la necesidad que prevalezca en Tú espíritu, sea siempre la necesidad de Dios. 


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