El mismo de la otra vez

¿Existe la victoria?

Hace unos días, un primo a quien aprecio igual que a todos los demás, salvo por la facilidad que tiene para expresar sus ideas, me escribió lo siguiente: ¡Éxito! ¡Logro! ¡Triunfo! ¡Victoria! Palabras mediante las cuales mucha gente se maneja. Ilusiones, quimeras y fantasías mediante las cuales, la gente piensa que vale la pena vivir.

¿Pero cuál es su significado?  ¿Existe por ejemplo la victoria? ¿Puedes señalármela como se señala por ejemplo un burro o un árbol?

El día de hoy, en nuestra ciudad, en el país y en el mundo entero millones de personas luchan, trabajan y se esfuerzan por ser “exitosas”, tan preocupadas están por “triunfar”, por conseguir la “victoria” que se olvidan por completo de vivir, hacen a un lado uno de los regalos más valiosos que recibimos al nacer, “TIEMPO”, tiempo que nunca podremos recuperar, la característica principal del tiempo es que pasa, no espera y jamás regresa, lo gastamos indiscriminadamente para demostrar lo formidables que somos, a un público que ni nos ve ni nos escucha, porque están enfrascados en lograr el mismo concepto absurdo del “éxito”, sobre todo porque cuando al fin pensamos que lo hemos logrado, volteamos hacia los lados, hacia arriba, hacia abajo y caemos en cuenta de que nos encontramos completamente solos y aislados porque nunca supimos compartir nuestro tiempo. Seres egoístas y vanidosos perdidos en un mundo que no comprendemos.

No tener éxito carece de importancia.

Lo vergonzoso es no empezar, no atreverse a emprender el viaje por miedo al fracaso cuando el fracaso radical es no empezar”.

Nos acostumbramos a medir el éxito de manera equivocada al darle valor solo al hecho de llegar a la meta, sin darle importancia al camino que recorrimos para llegar a ella y es ahí, en donde radica el éxito verdadero.

Durante el trayecto, nos suceden infinidad de detalles, pasan frente a nosotros una cantidad increíble de personas y eventos que están ahí por una razón, y generalmente nos pasan totalmente desapercibidos porque nuestro fin, es llegar a la meta sin tomar en cuenta el camino que tomamos.

Estoy consciente de que si se respetan ciertos principios básicos, vivir no es complicado, si comprendemos que la vida es un conjunto de experiencias que nos proporcionaran conocimiento por medio del dolor y la alegría, el trabajo y la holgazanería, el amor y la decepción, el egoísmo y la capacidad para compartir y por medio de estas experiencias entender que cada persona que conocemos, cada ser humano que se cruza en nuestro camino está luchando con sus propios fantasmas, por lo tanto hay que ser amables, nunca podremos resolver sus problemas, pero tal vez, al mostrarnos bondadosos, logren encontrar el milagro que están esperando y eso, es a lo que yo llamo éxito. 


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