El mismo de la otra vez

¿Y tú de cuál eres?

Esta temporada que inicia, es una temporada muy contrastante en muchos sentidos y por diferentes motivos y razones, tiempo de Navidad, muchos no saben ni lo que es ni lo que significa pero la celebran, otros saben lo que es y lo que significa pero no la celebran, muchos otros confunden las posadas con borracheras que les sirven para sacar frustraciones, inconformidades y algún complejo, algunos tratan, por medio de obsequios ostentosos compensar la falta de tiempo, cariño y amor a sus seres queridos, también podemos observar a los que quieren demostrar su “éxito” a base de humillar a los demás. El hecho es que para la mitad de la población la Navidad es momento de tristeza, de odio reprimido, de deseos no cumplidos y decepciones generados por las altas expectativas de recibir o dar algo. La otra mitad, no pretende ser algo que no es, no basa la felicidad de su gente cercana ni la propia en los obsequios que pueda darles o recibir, sino en compartir con ellos lo mejor de sí y recibir gustoso le que le quieran compartir.La mercadotecnia, es muy cruel con quien no está preparado para enfrentarla, para quien constantemente está deseando y necesitando lo que las empresas publicitan y promueven, a tal grado de crear una necesidad que no es real y que nos lleva a cometer errores y pretender encontrar la felicidad en bienes materiales.Para a quienes en estas fechas  los embarga la tristeza, los malos recuerdos, la limitación económica, los problemas conyugales y desilusiones, hay muchas cosas que puedes hacer para librarte de esos sentimientos, organiza una posada tradicional, pide posada, compra velitas, canta, rompe una piñata, llénala de tejocotes, mandarinas, cacahuates, caña de azúcar, éntrale a los tamales y al ponche, participa o admira una peregrinación, los canticos, los matachines, llénate del fervor hacia la Virgen de Guadalupe o de quien tú quieras, en la televisión, observa películas navideñas o con mensaje, que te dejen algo, si quieres, es muy fácil quitarte la apatía y la desilusión, esas tú las creas y las alimentas, solo tú puedes combatirlas, los problemas no se van a eliminar por arte de magia, pero los buenos momentos tampoco se presentaran mágicamente, se necesita de tú participación.Estuve viendo una película que me encanta ver cuando se acerca la Navidad porque me trae recuerdos muy gratos de momentos que he vivido con mi esposa, la película se llama “Hombre de Familia”, con Nicoles Cage y Tea Leoni, seguramente algunos la han visto, otros no, hay una frase que le dice un amigo en los momentos en que él, está pensando en serle infiel a su esposa; “No destruyas lo mejor que tienes en esta vida solo porque en este momento no sabes quién eres”. ¿Cuántas cosas hacemos en nuestra vida sin pensar en las consecuencias? Tomamos decisiones al estar molestos, frustrados por algún mal momento que tuvimos, ¿porque destruir lo mejor que me ha pasado, solo por actuar irresponsablemente, apresuradamente, por no saber quién soy?Yo he visto lo que puede ser mi matrimonio, conozco las alegrías y satisfacciones que me proporciona mi familia, sí, es cierto que algunos deciden desistir, no soy nadie para juzgar, sobre todo porque cada uno tenemos nuestra historia, yo amo la Navidad por lo que es, he visto las dos caras de la moneda en mi matrimonio, sé cómo puede ser lo nuestro, sé que no puedo darle la felicidad a mí esposa, y ella no me la puede dar a mí, pero elijo estar juntos y buscar ser feliz a su lado. 


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