El mismo de la otra vez

Diógenes y Arestipo

Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas, cuando lo vio el filósofo Arestipo, quien vivía a base de ser sumiso y adular al Rey. Arestipo le dijo; Si aprendieras a ser sumiso al Rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas. Diógenes le contesto; Si tú hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular al Rey.
Esta historia viene a cuento, porque hay algo, que a través de los años, los humanos no hemos podido aprender, estamos tan convencidos que para ser hombre o mujer de respeto, hay que comer filete, salmón o mariscos, que por comer esos platillos somos capaces de permitir que nos pisoteen, someternos ante cualquiera que nos ofrezca un premio, una recompensa económica a cambio de sumisión, estamos dispuestos a adular a quien nos lo ofrece, a pesar de no estar de acuerdo con sus acciones y esto, nos convierte en cómplices, nos convierte en esclavos.
Hoy por la mañana, leí una columna de un diario de México, dónde se hablaba de la prepotencia, el cinismo, el desprecio y la vulgaridad con la que actúa el Secretario de Hacienda Luis Videgara y Caso, menospreciando a quien se acerca paramostrarle su descontento por las reformas hacendarias o simplemente para hacerle algún señalamiento. Este señor, es quien propone, dirige y controla la política económica del Gobierno Federal y como sucede en estos casos, se les otorga tanto poder y se adjudican otro tanto que se sienten “reyes por derecho divino”, cuando en realidad, son simples empleados que cobran un sueldo muy alto a cambio de resultados muy pobres.
Supongamos por un momento, que el Rey, es el presidente municipal, que Arestipo son algunas de las diferentes cámaras empresariales, la minoría de los grandes empresarios, terratenientes y comerciantes sin ética acostumbrados a dar y recibir dádivas a cambio de favores de todo tipo, venden su dignidad por necesidad o por avaricia, “viven sumisos al rey porque nunca supieron que las lentejas también saben bien”. Arestipo, son también los miembros de las clases más necesitadas quienes se sienten agraciados cuando el rey los visita y les lleva algunos espejitos a cambio de su lealtad y su voto, “éstos, solo han probado lentejas, el rey les impide ver que no solo de lentejas vive el hombre”. Existen también los Arestipo de en medio, están tan apegados a lo que tienen y temen tanto perderlo, que deciden “no decidir”,  son sumisos sin saber que lo son, dejan que el rey tome las decisiones siempre y cuando no les afecte su entorno, sin comprender que todas las decisiones que toma el rey, los afecta directamente, todavía no llegan a “las lentejas”, pero pronto llegarán.
Pero dentro de los empresarios, industriales, comerciantes, amas de casa, estudiantes, técnicos y profesionistas, existen los que son como Diógenes, por algún tiempo, fuimos complacientes, crédulos tal vez, nos dedicamos a trabajar confiando en que no vivimos en una monarquía sino en una democracia, no somos sumisos, estamos oxidados, sabemos que somos iguales, que el más pobre y humilde de los ciudadanos tiene los mismos derechos que un diputado, senador, alcalde, gobernador, secretario o presidente de la República con un punto a su favor, ese humilde ciudadano contribuye de alguna manera a pagar el sueldo de todos y cada uno de los funcionarios públicos y por ende, la posibilidad y el derecho a destituirlos si no son capaces de cumplir con sus obligaciones.


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